25 septiembre, 2020

.corruptelas

ANOTADOR #1

El color de la corrupción 2017
La corrupción de la derecha suele ser disimulada por la necesidad que tienen los capitales de proteger y promover sus ideales y en general el concepto se aplica a corrupción política para acusar a funcionarios que hubieran recibido algún tipo de dádiva para facilitar u otorgar negocios y también (otra vez) para funcionarios que desvían fondos públicos para su propio beneficio. Dado que la corrupción suele tener uno que cobra y otro que paga es altamente probable que esté involucrado alguien del establishment económico en los pagos para obtener negocios o contratos. Por este motivo las denuncias suelen escasear debido al involucramiento de personas reconocidas que se prefiere disimular u ocultar. Por todo esto se suele reservar la herramienta de la denuncia para subordinar a los gobiernos populares a quienes se tiene con la soga al cuello bajo amenaza de que aquello que está permitido para otros no lo está para ellos. ¿y esto es correcto?  no para nada, no lo justifico sino que trato de explicar el porqué de la abundancia de acusaciones en un lado y la casi total ausencia en otros casos.
Hay una cuestión de fondo que es la clase en el sentido de casta que es la pertenencia al circulo de poder conformado por un engranaje de “conocidos” de clubes, barrios, escuelas, asociaciones varias que estrechan vínculos especialmente cuando sus intereses confluyen. Así un entramado de amiguismos que va desde la aristocracia a la justicia, desde las universidades privadas a los medios de comunicación, desde las influyentes embajadas extranjeras a los clubes de futbol, desde los prostíbulos a los espías locales, y quien no pertenezca a esta telaraña será admitido y utilizado mientras sea conveniente y tan pronto como sea preciso podrá ser descartado y expulsado.

Siempre es más común encontrar enormes cadenas de críticas a los gobiernos populares con el pretexto de la corrupción porque se aúnan los intereses y la capacidad de difusión de los medios internacionales encadenados en una amplia red que opera de manera conjunta.
En cambio a los gobiernos de derecha particularmente neoliberales se les concede la gracia de justificarlos y disimular los errores para darles tiempo de afirmarse y establecer cambios definitivos.
Es curioso ver por estos días que la paciencia parece no alcanzar porque desde el plano internacional llueven gran cantidad de críticas al gobierno de Cambiemos y en particular a la figura del presidente por la sucesión de hechos de corrupción y de dudosa legitimidad y transparencia. Así vemos en medio de EEUU y de Europa análisis mucho más rigurosos que los que se pueden ver por estas pampas, al menos en los grandes medios que acaparan el grueso de la audiencia.
Tal vez intentan torcer el rumbo o tal vez ya desistieron de creer en este proceso liderado por una enorme cantidad de inexpertos a los que el estado les queda enorme. Si, saben como armar sus pequeños curros (pequeños por lo simple, no por los montos que son siderales) pero no saben congeniarlos con un país que espera ser orientado hacia algo mejor.
El desconcierto ya ha ganado a propios y afines. Los medios internacionales son causticos en sus críticas y los socios locales apuran a tomar ventajas antes de que cambien los vientos y al parecer creen que será pronto porque muestran un apuro inusitado.
Desde el gobierno nobatinan a tapar un agujero que abren otro. Y su discurso vacío en tono de pastor ya no parece calar en los ciudadanos que perciben un tufillo a hundimiento inevitable pero que se mantienen en sus posturas de apoyo más por el odio que supieron conseguir que por la pasión hacia estos que pretenden representarnos y actúan como dueños de todo. La gente se va dando cuenta.
El desconcierto tiene que ver con la confrontación cotidiana entre políticos en algarabía constante, medios que evaden temas cruciales y se estancan en rémoras del pasado, y una realidad contundente que pega en el bolsillo como mínimo pero que también se siente en las mesas y en los barrios.

Ixx, feb2017

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