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La inspiración mata al amor. (o como empezar un duelo)

Tengo que matar el sentimiento ahora. Y no sé por donde empezar. Si mato tu mirada nerviosa, tus ojos brillando y ansiosos. Si mato tu voz, tu acento y tus letras. Todo lo que digas... Si mato tu sonrisa, tus labios, tus gestos que me intrigan. Si mato cada parte de vos. Te vas a alejar siempre. publicado VIERNES, 24 DE JUNIO DE 2016 en: http://outloudtoanyone.blogspot.com.ar/2016/06/la-inspiracion-mata-al-amor-o-como.html

Paco Urondo, un poema

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Dame la mano Cuando arda el amor, no estaré a tu lado, estaré lejos. Será por cobardía, por no sufrir, por no reconocer que no supe cambiar todo esto. Arderá el amor, arderá su memoria hasta que todo sea como lo soñamos como en realidad pudo haber sido. Pero ya estaré lejos. Será tarde para lamentos y nadie podrá todavía asombrarse de lo que tiene. Antes que nada, antes de sospechar, vivamos esto, que más no sea, y que por ahí es demasiado. Vivir, sin que nadie admita; abrir el fuego hasta que el amor, rezongando, arda como si entrara en el porvenir. *                             en Son memorias (1965-1969) fuente: de http://paisdelasultimascosas.blogspot.com/2010/07/recordando-paco-urondo.html

"nunca, es un tiempo increiblemente largo"

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Una bellísima frase de Tatiana. En su blog: http://outloudtoanyone.blogspot.com/2008/11/nunca-es-un-tiempo-increiblemente-largo.html Hay muchas otras cosas bellas que mirar. ** DOMINGO, 31 DE ENERO DE 2010 Nunca, es un tiempo increiblemente largo. Por eso, no puedo prometerte nada. Solo ofrecerte el tiempo, que de todas formas, tenes pensado perder. No digas nunca, no nene, que todavía falta un siempre, un hasta luego, y un jamás. No caminé descalza atrás tuyo para solo lastimar mis pies, no, caminé para demostrarte que sin calzado, puedo resistir incluso más que vos. Caminé para vencerte. Que imbécil de mi parte creer que con solo resistir iba a tener un buen rival, que boluda de mi parte enojarme de orgullo. Ahora se me fue todo el martirio. Se me fue toda mentira. Se me fue en el instante en que resolví que quería dejarme ganar. (¿En el instante en que me resigné?) Que de locura un poco se trata, cada tanto se pone fea la cosa, y vuelan sillas de cartón por el aire, las ideas me imp...