Francisco del Puerto el Grumete


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La historia de Francisco del Puerto: el Grumete (*) español que se hizo INDIO

23 febrero, 2024
Por Prof. Ricardo Gonzalez.

(*) Grumete: Muchacho que en un barco ayuda a la tripulación en sus tareas para aprender el oficio de marinero.

Voy a traer a éste espacio a un personaje que parece menor por sus títulos y roles pero que fue determinante en la decisión de Gaboto al momento de elegir el lugar de asentamiento de su pueblo y fuerte de Sancti Spíritus. Me refiero al joven grumete sobreviviente de la expedición de Juan Díaz de Solís, llamado Francisco Fernández o del Puerto.

Francisco del Puerto o Francisco Fernández fue un grumete de la expedición de Juan Díaz de Solís al Río de la Plata. Su apellido parece provenir de su procedencia, El Puerto de Santa María. No se conocen datos sobre su vida en España. El 8 de octubre de 1515 se embarcó como grumete en la expedición mencionada, que partió del puerto de Sanlúcar de Barrameda con tres navíos. «Un joven grumete consigue emprender un viaje marítimo -en el siglo XVI- seducido por la incertidumbre del destino en aguas y tierras desconocidas», dirá Saer.

A principios de febrero de 1516 las naves entraron al río de la Plata, una enorme extensión de agua dulce que configura el estuario de los ríos Paraná y Uruguay, confundiéndolo con un brazo de mar por lo que fue llamado Mar Dulce.

Díaz de Solís exploró el estuario con una carabela chica en busca del paso hacia el mar del Sur, navegando frente al río de los Patos (posiblemente el río Santa Lucía) hasta hacer escala en la isla Martín García, que bautizó así porque allí tuvo que sepultar al despensero de ese nombre, fallecido a bordo de la carabela.

Del Puerto desembarcó junto al capitán y otros seis tripulantes en la costa oriental del río (exactamente donde hoy es Nueva Palmira, Uruguay) donde habían avistado indígenas. Allí fueron emboscados por los nativos quienes, tras una andanada de flechas, ultimaron a los españoles ante la impotencia de sus compañeros embarcados, descuartizándolos y devorándolos. Solo Francisco del Puerto quedó con vida, quizás por su juventud ya que el canibalismo ritual imponía comer solo a los guerreros, dejando vivos a niños y mujeres. En un primer momento se pensó en los charrúas como atacantes de los cristianos, pero luego se supo que eran de la parcialidad chandul pertenecientes a la gran nación guaraní.

El intento de sumar la región al Imperio Español terminó en la muerte trágica de Solís (1516) y de los hombres que habían descendido a la costa con él, devorados por los indios y en el cautiverio del joven Francisco, único sobreviviente del grupo. Diez años más tarde (1527), Sebastián Gaboto llegó a la misma región con el objeto de buscar las Sierras de la Plata de que tanto le habían hablado. Aquí la historia comienza a sernos esquiva. Algunos aseguran que rescatado de su cautiverio regresó con su compatriotas a la Madre Patria, otros que su vivencia entre los indígneas fue más fuerte y que traicionando a los españoles se unió a las tribus indígenas del norte luego de la llamada «masacre del río Paraguay» el 10 de abril de 1528, donde murió el capitán Miguel de Rifos (fue el capitán de la nave San Gabriel) y varios soldados más. De lo que no hay dudas es que Francisco del Puerto acompañó al veneciano como intérprete, estuvo con él en la fundación delpueblo y fuerte Sancti Spíritus en el rio Carcarañá entre mayo y junio de 1527.

Aquí comenzó para Francisco un nuevo capitulo en su vida: convertirse a la vida natural de nuestros pueblos originarios, olvidando por el momento su tierra española y sus costumbres. En su novela El Entenado (1983), Juan José Saer, cuenta y ficciona lo que sería su vida. La historia está narrada desde la perspectiva de un personaje que en su juventud se embarca en una expedición hacia América del Sur junto a su padre adoptivo, tras el sueño de aquellos que siempre desean una aventura más. Se describe la dura vida en el puerto y de los marinos curtidos. De allí sale, solo, sin mucho pasado por contenido pero con la IMAGINACION a pleno: monstruos, animales extraordinarios, paraíso sobre la tierra, edificios de oro, etc. Lleva consigo la idea de que sea donde sea, es un lugar fantástico, algo nunca visto. Ese lugar adonde lo llevará el destino será el río de Solís o Mar Dulce. Donde acaecerá la tragedia. Después de ser abandonado por el grupo, el personaje principal se une a una tribu indígena y vive entre ellos durante diez años. La novela sigue sus experiencias y reflexiones sobre la cultura indígena y su vida posterior en la civilización. Es un relato reflexivo y profundo sobre la naturaleza humana y la interacción entre culturas. A través de la experiencia del personaje principal, Saer explora temas como la identidad, la soledad y el choque cultural.

Los cronistas e historiadores de entonces afirmaron que no sobrevivió nadie, y sólo Sebastián Gaboto en 1530, en la Información hecha por los Oficiales de la Casa de Contratación de Sevilla luego que llegó la armada, acerca de lo que le ocurrió en el viaje, da noticia de este náufrago y de su hallazgo: «este declarante [Caboto] halló un Francisco del Puerto, que habían prendido los indios cuando mataron a Solís, el cual le dio grandísimas nuevas de la riqueza de la tierra; y con acuerdo de los capitanes e oficiales de Su Majestad acordó de entrar en el Río Paraná fasta otro Río que se llama Carcarañá, que es donde aquel Francisco del Puerto les había dicho que descendía de las sierras donde comenzaban las minas del oro y plata»

O sea que es el mismo Sebastián Gaboto quien cuenta como lo encontró a Francisco del Puerto en el rio de la Plata. Y que fue éste quien lo guió hasta en encuentro de los ríos Coronda y Carcarañá.

Este grumete convertido en un paisano natural de nuestra zona por haber convivido casi una década con los guaraníes sirve de guía e interprete a Gaboto y sus hombres, la historia difiere acerca de su final. Hay quienes hablan de su regreso a España con Gaboto haciendo mención al guaraní que hablaba español; y por su parte José Toribio Medina, en El veneciano Sebastián Caboto al servicio de España dice “es posible que Francisco del Puerto no haya regresado a España con Caboto, sino que haya planeado y ejecutado con los indios una traición contra los españoles, por causa de un enfrentamiento del ex cautivo con el tesorero Núñez, y que luego haya vuelto a vivir con los indios. Esta versión fue recogida por Toribio Medina (1908a, pp. 160-169) del testimonio de Luis Ramírez. Si volvió a España con los sobrevivientes de la armada de Gaboto o desapareció en la espesura de los montes del norte litoraleño será una incógnita. La presencia de Francisco del Puerto en el río Carcarañá es la máxima referencia del proceso de aculturación inverso. De joven español a hombre indio. Un joven grumete español que no solo sobrevive una década sin conocer idioma, costumbres ni cultura entre pueblos considerados «salvajes» por los conquistadores europeos. Una historia única y fascinante. Esa historia que llevada a la ficción nos permitirá imaginar como desde lo humano se lleva adelante y se vive un profundo proceso de transformación cultural. Con éstas dos frases, que Saer, hace decir en su novela a Francisco del Puerto nos despierta y ubica en esa dimensión socio afectiva que lleva implícita todo aprendizaje con otros.

«Era como si, sin haberlo pensado nunca hasta ese entonces, le estuviese pidiendo ayuda al olvido para sacarme de algo que me enterraba bajo capas cada vez más espesas de pena sin causa y de pesadumbre».

«Si para cualquier hombre el propio pasado es incierto y difícil de situar en un punto preciso del tiempo y del espacio, para mí, que vengo de la nada, su realidad es mucho más problemática».

Ayuda al olvido para olvidar, pero como olvidar algo tan lejano y vago como la niñez en momentos en que se convertía en un hombre. Solo la magia de la literatura puede generar estas cosas.

El final incierto de Francisco del Puerto en abril de 1528 lo traigo desde una efeméride establecida por el Ministerio de Educación de la Provincia del Chaco (República Argentina):

«El capitán Miguel Rifos, comisionado por Caboto para remontar el Bermejo, encalla su nave frente a la isla de Ñucurutú. Invitado por un emisario payaguá para visitar su aldea, debió entablar batalla en el camino, ante una imprevista encerrona indígena. La acción fue perdida para los españoles, que tuvieron treinta bajas entre muertos y heridos. Allí se produjo la muerte de Rifos y, presumiblemente, del guía e interprete Francisco del Puerto; primeras víctimas de la conquista española del Chaco». https://dirdocumentacion.educacion.chaco.gob.ar/…/6-de…/)

Más allá de la historia y de la literatura lo cierto es que este personaje llamado Francisco del Puerto escribió una hoja más de la rica e interesante historia del fuerte Sancti Spiritus por ende de nuestro Puerto Gaboto. Hoy camino al V Centenario de su fundación no podíamos dejar de citarlo.

Fuentes

Medina José Toribio, el veneciano Sebastián Gaboto al sevicio de España. Chile1908

Soler Amadeo, Puerto Gaboto la historia argentina comienza en 1527. Rosario 1980

González Ricardo N. Puerto Gaboto génesis y desarrollo histórico y social del Primer Pueblo Argentino.Rosario 2014

Saer Juan José, Novela El Entenado. 1983

https://www.academia.edu/…/El_grumete_Francisco_del_Puerto

https://www.frasesypensamientos.com.ar/…/el-entenado…

https://espanafascinante.com/…/francisco-puerto…

https://www.5septiembre.cu/el-entenado-la-otredad-de-la…
https://www.researchgate.net/…/39439303_Francisco_del…


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ADENDA

LA ARCILLA PROTEICA DE UN CAUTIVO LEGENDARIO:EL GRUMETE ESPAÑOL FRANCISCO DEL PUERTO
María Laura Pérez Gras
(extracto)

Como  afirma  Benjamin  Mark  Allen  en  su  tesis  doctoral (2008, p. 180),  la  confirmación  de  la  historicidad  de  este  suceso  es  problemática.  No  hay  cronistas  contemporáneos  a  los  hechos  que  mencionen a Francisco del Puerto y los diarios de Caboto se perdieron1. Los estudiosos sostienen que es aún un enigma sin resolución2. Rosa María Grillo explica al respecto:

En realidad los cronistas e historiadores de entonces afirmaron que no sobrevivió nadie, y sólo Sebastián Caboto en 1530, en la Información hecha por los Oficiales de la Casa de Contratación de Sevilla luego que llegó la armada de  Sebastián  Caboto,  acerca  de  lo  que  le  ocurrió  en  el  viaje,  da  noticia  de  este  náufrago  y  de  su  hallazgo:  «este declarante [Caboto] falló un Francisco del Puerto, que habían prendido los indios cuando mataron a Solís, el cual le dio grandísimas nuevas de la riqueza de la tierra; y con acuerdo de los capitanes e oficiales de Su Majestad acordó de  entrar  en  el  Río  Paraná  fasta  otro  Río  que  se  llama  Caracarañá,  que  es  donde  aquel  Francisco  del  Puerto  les  había dicho que descendía de las sierras donde comenzaban las minas del oro e plata»3 (Grillo, 2007, p.    99).

José Toribio Medina, en El veneciano Sebastián Caboto al servicio de España, habla del final ambiguo de esta leyenda:  es  posible  que  Francisco  del  Puerto  no  haya  regresado  a  España  con  Caboto,  sino  que  haya  planeado  y  ejecutado  con  los  indios  una  traición  contra  los  españoles,  por  causa  de  un  enfrentamiento  del  excautivo  con  el  tesorero  Núñez,  y  que  luego  haya  vuelto  a  vivir  con  los  indios.  Esta  versión  fue  recogida por Toribio Medina (1908a, pp. 160-169) del testimonio de Luis Ramírez, un marinero español que  había  llegado  con  Caboto,  y  que  le  contó  esto  a  su  padre  en  una  carta.  Algunos  investigadores  se  inclinan  por  esta  segunda  versión  e  intentan  confirmarla  (Bueno,  1999, pp. 128-129).  En  consonancia  con nuestra hipótesis de que la necesidad del relato de cautiverio surge a partir de la certeza del retorno4, Rosa María Grillo opina que, si Francisco hubiera vuelto, habría escrito sobre sus diez años de cautiverio un relato que podría haber competido con el de Alvar Núñez Cabeza de Vaca. «En cambio, si Francisco del  Puerto  renuncia  a  la  civilización  para  quedarse  en  la  barbarie,  caería  en  el  olvido  y  en  el  silencio  porque su caso sería inexplicable para el eurocentrismo imperante» (Grillo, 2007, p.    100).
Lo  importante  es  que  los  hechos  no  se  han  podido  comprobar  y  hay  varias  versiones  del  desenlace.  Esto convierte la leyenda sobre el cautivo Francisco del Puerto en material fecundo para la composición de  narraciones  postcoloniales5  que  consideramos  literatura  de  cautiverio6.  Esta  forma  de  escritura  «significae interpreta» la Historia, en lugar de «reflejarla» o   «copiarla». 

1 Cfr. Medina, 1908a y b; Rubio, 1953; Gandía, 1955, t. II, cap. III; Villanueva, 1984; Martínez Sarasola, 1992. 
2 Cfr. Grillo, 2007, p. 99 y Avonto, 1995, p. 255. 
3 Fuente original: «Declaración de Caboto» (Avonto, 1995, p. 260). 
4 Es una de las hipótesis centrales de nuestra tesis de doctorado en curso: Relatos (de )  cautivos. El legado literario de tres cautivos de los indios en la Argentina del siglo XIX (inédita).  
5 Adoptamos la postura de Rosa María Grillo: Aunque no se pueda hablar de «poscolonialismo» en sentido histórico estricto, la búsqueda de  una  «tercera  vía»  que  no  se  corresponda  a  las  opciones  socio-políticas  del  viejo  mundo,  la  toma  de  conciencia  de  un  destino  y  una  identidad no-europeos, la emergencia en todos los ámbitos de la voz y la perspectiva indígena y mestiza que quebrantan la indiscutida –hasta las últimas décadas del 900– voz imperante del Occidente, permiten equiparar la condición hispanoamericana a la de los países de África, Asia y Antillas de más reciente independencia. Se puede pensar en el fenómeno del «poscolonialismo» como en la otra cara de la «posmodernidad»,  que  se  puede  definir  muy  someramente  como  la  pérdida  de  la  función  céntrica  de  «lo  occidental»,  que  conllevanaturalmente fenómenos como la fragmentación, lecturas subversivas del «canon» etc. (Grillo, 2007, p. 102). 
6  Además,  ha  sido  estudiado  por  antropólogos  e  historiadores,  entre  ellos:  Daniel  Vidart,  Renzo  Pi  Hugarte,  José  Toribio  Medina, Eduardo Acosta y Lara, Francisco A. Bauzá.

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