Mujeres en la frontera - Domiciana

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Fortineras, ¿quiénes fueron las mujeres que habitaron los fortines?
19 de julio de 2021

Las fortineras eran las mujeres que compartían la vida del fortín o los fuertes para acompañar a sus esposos soldados o por pertenecer a la milicia. Te contamos algunos casos emblemáticos de mujeres que vivieron en la frontera pampeano-patagónica.

Un hecho poco conocido en la historia de las fronteras es la presencia de las mujeres en los fortines. El ejército las llevaba consigo, al igual que ocurría con otras expediciones civiles o militares. Las mujeres compartían la vida del fortín, ya sea por acompañar a sus esposos soldados o por pertenecer a la milicia. Eran conocidas como “fortineras” y algunas de ellas secundaban a aquellos soldados que debían ir a vivir a las fronteras padeciendo a la par las penurias que allí se pasaba, como el frío y el hambre.


(Museo “Casa de la última fortinera”, en Carhué. Allí vivió Domiciana Correa, una fortinera partera y curandera).

Las mujeres en los fortines
En los fortines se las consideraba imprescindibles. Además de las mencionadas, fueron llegando mujeres del interior del país, mulatas de Buenos Aires o indias de tribus vencidas. En sus memorias, el comandante Manuel Prado contaba que luego de una batida a un campamento indígena, el jefe militar les preguntó a las mujeres si querían vivir con el ejército y ninguna se rehusó. No sabemos si tenían alternativa. Así, se iban incorporando los contingentes sociales a los fuertes y fortines.

Las funciones de las mujeres eran diversas: cocinar, arrear las caballadas, lavar la ropa y cuidar de los niños nacidos en los fortines. Asimismo, en ocasiones hicieron lo posible por alivianar a los enfermos o heridos con el conocimiento que tenían sobre hierbas curativas o a través de la “cura de palabra”. Entre estas estaba: La “mamá Culepina”, araucana de Chile; la “mamá Catalina”, cuyana, esposa de un soldado; la “vieja Pilar” compañera de un cabo. Atendían partos, curaban con yuyos, ungüentos, tisanas y paños calientes.


(Retrato de la fortinera Domiciana Correa).
En muchos casos pelearon a la par de los “milicos”, como les decían a los hombres. Para dar algunos ejemplos, podemos mencionar a “Mamá Carmen”, quien llegó al título de Sargento Mayor. Dio defensa al Fuerte Paz (actual partido de 9 de julio) atacado por un malón indígena cuando se encontraba ausente de hombres.
Asimismo, como otro ejemplo de valentía femenina, encontramos a Carmen Funes, conocida como “La Pasto Verde”, cuyo apodo le fue otorgado por su gran belleza. Participó activamente en la Guerra del Paraguay y en las fundaciones de Carhué, Trenque Lauquen y Puán. Su tumba yace en Neuquén y fue declarada como Lugar Histórico Nacional bajo la ley nº 12.665.


(Tumba de la fortinera Carmen Funes, conocida como “La Pasto Verde”).


En Carhué, vivió Domiciana Correa, quien llegó al fortín junto a su esposo, el sargento Antonio Contreras. Residió en un ranchito levantado al lado del paredón del fortín. Fue partera y curandera y allí vivió hasta el momento de su muerte a los 103 años. Su casa se convirtió en el museo “Casa de la última fortinera”, donde una de las habitaciones se encarga de contar la importancia de las mujeres en los fortines. También, en Plaza Huincul, Neuquén, encontramos el Museo Municipal Carmen Funes cuyo nombre hace honor a La Pasto Verde.

https://museoroca.cultura.gob.ar/noticia/fortineras-quienes-fueron-las-mujeres-que-habitaron-los-fortines/



Domiciana Correa







¿Cómo eran los fuertes y fortines en Argentina?
1 de junio de 2021

A fines de siglo XIX en Argentina, los fortines unían los fuertes y se encontraban a unos 5 kilómetros de distancia entre ellos. Puertas adentro, tenían su propia huerta, hospital, depósito, polvorín y las habitaciones o ranchos de quincha para los habitantes.

Como describimos en la nota sobre los fuertes y fortines que se transformaron en ciudades bonaerenses y patagónicas, como Trenque Lauquen, Carhué, Guaminí y Puán, en esta ocasión analizaremos cómo eran esos establecimientos militares por dentro.
Los fuertes y fortines por dentro
La línea de fortines estaba comunicada hasta Puán por el telégrafo. Los fortines unían los fuertes y se distanciaban entre ellos unos aproximados 5 kilómetros. Los fuertes eran fundamentales, significaban el asiento de un regimiento. Estos cuarteles tenían 150 metros de lado, un foso y parapeto. Adentro había un edificio para el comando y un alojamiento para dormir. También contaba con depósito, polvorín y hospital.

(Foto: vista general del Fuerte Codihue, situado en la unión de los valles de los arroyos Haichol y Codihue con el río Agrio, afluente del Neuquén, y a 10 leguas de la línea de cordillera divisoria con Chile. Fuente: Encina & Moreno).
Asimismo, en todos los fuertes se construía un mangrullo para poder mirar desde más altura al horizonte y anticipar la llegada de quienes se acercaban.
El ejército mismo se encargaba de la construcción de los establecimientos y del sembrado e instalación de las huertas, que se encontraban en las inmediaciones de los fuertes y permitían obtener recursos y alimentos.

(La foto del libro de Encina & Moreno muestra la huerta del Fuerte “Colonia en Primera División”. Fuente: Fondos Documentales Visuales del Museo Roca).
Crónicas de un fuerte
Según crónicas como las del Padre Espinoza, en los fuertes la vida era más llevadera que en los fortines. En los fuerte se atendía la vigilancia, se reforzaban las defensas y en caso de ser necesario también se salía a cazar cuando faltaban alimentos.
Por el contrario, en los fortines el día a día era mucho más duro, sobre todo en aquellos que estaban más alejados y donde costaba conseguir algo para comer.

(Foto del “Fortín Cabo Alarcón", del libro Encina & Moreno. Fuente: Fondos Documentales Visuales del Museo Roca).
La dura vida en los fortines
A las viviendas de los fortines se los llamaba ranchos “de quincha”, y estaban conformados por una trama de paja, totora o junco cosida sobre un armazón de cañas o ramas.
Como eran muy precarios, como puede notarse en la foto de arriba, los soldados alegaban pasar largas penurias por el frío y el hambre.

https://museoroca.cultura.gob.ar/noticia/como-eran-los-fuertes-y-fortines-ubicados-en-la-frontera-con-el-indio/

Arte Javier Joaquin



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