25 septiembre, 2020

.el cambio, los cambios

Cambio.

A pesar de todos los esfuerzos por transmitir lo que vendría, la gente votó y eligió la propuesta neoliberal por el cambio.

Con una alianza llamada Cambiemos, campañas coloridas y alegres, vacías de contenidos y sin definiciones políticas la derecha se hizo con el poder por primera vez mediante el sufragio directo de los ciudadanos. Otras veces había apelado a colarse con líderes que simulaban una cosa y luego eran otra pero esta vez no hay nada que objetar, ganaron en elecciones (el análisis de las mismas es tema de otra entrada) y llegaron con un apalancamiento mediático nunca antes visto en el país. Por primera vez los grandes medios oficiaron de órgano oficial del partido de la derecha y actuaron en una suerte de estrategia de tenazas contra el gobierno nacional.

La cosa funcionó más o menos así: los medios agredieron sin cesar al oficialismo, atacaron desde todos los flancos posibles y con todas las armas posibles, apelaron al pasado, a las bajezas, la vida personal, la mentira y todo lo que pudieran emplear, la agresión de turno era amplificada y suscripta por una tribuna enorme de medios y comunicadores que empeñaron su buen nombre y honor, y hasta su prestigio por la causa (aunque seguramente no fue de manera gratuita) y se armaban de tal manera las embestidas que se las abrochaba con un acusador político y algún fiscal adicto que llevara la acusación en forma de denuncia al fuero judicial. Una vez allí donde la derecha se siente a las anchas, no olvidemos que nuestra Constitución es liberal y como tal el poder establecido conforma un baluarte de la plutocracia vernácula que trasciende de manera casi gloriosa los diferentes tiempos políticos, sean del color que sean o de la legitimidad que quieran. La justicia nunca antes quedó tan expuesta a sus deficiencias, sus vicios y sus simpatías siempre del lado de los poderosos. Qué difícil va a ser reconstruir la infamia que van a arrastrar a partir de estos años de meter los pies en el barro por sus intereses mezquinos.

Decía que la estrategia se completaba llevando a los tribunales o al menos judicializando las denuncias e instalando cuanto menos durante un par de días la idea de que la/las personas denunciadas tienen algo de culpabilidad o responsabilidad con aquello que se les adjudica.

El caso de Aníbal Fernandez es emblemático porque se lo denunció a horas de presentarse a elecciones como precandidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires y para cuando se desmontó la farsa ya estábamos en la veda preelectoral.

A los medios y la justicia partidaria (o partido judicial) se le sumó el otro costado de la carrera por el poder construyendo un líder sin nada de carisma, con mucha prensa y con imagen de gurú pacifista y conciliador, sus perros atacaban y él arrojaba flores.

Llegada la campaña por las primarias y luego por la elección y posterior balotaje la estrategia se ciñó en torno del mismo modelo: nada de contenido, mucho de marketing, protección mediática y desarticulación de los ejes oficialistas.

El oficialismo se quedó observando y sus militantes asumieron protagonismo con campañas de difusión de acuerdo con su propia interpretación de la política. Principalmente intentando advertir qué se ocultaba detrás de la fachada de felicidad y colorido a los cual se respondió calificando todo dato esclarecedor como parte de una campaña de miedo.

Pero esa campaña anticipó mediante archivos grabados y documentados todo aquellos que comenzó a hacer Cambiemos una vez en el poder.

Una catarata de decretos echo rápidamente por tierra la propia definición de Republicano del partido PRO, corazón de Cambiemos, y el armado de ministerios como estrategia para pisotear leyes, luego las presiones para hacerse de todos los cargos disponibles, aún aquellos que no corresponden al recambio natural de gobierno, es decir que no necesariamente coinciden con el mandato presidencial. Todo bajo la ocultadora protección de los medios y con el asombroso apoyo masivo de la ciudadanía propia (los que lo votaron) pero también con la sorpresa inmóvil de la ahora oposición que perpleja no sabe cuándo habrá llegado el momento de comenzar a presionar al nuevo gobierno. Se adivina en la oposición algo de respeto por el tiempo mínimo prudencial (de gracia) que debería gozar el ejecutivo pero algo aturdidos porque sencillamente está haciendo todo aquello que dijo que iba a hacer y sabemos que el que avisa no traiciona.

En este punto nos encontramos: un neoliberalismo que avanza aceleradamente y una multitud propia y ajena impertérrita ante la andanada de medidas tan retrógradas como previsibles. Claro que sabemos que algunos efectos van a demorar en mostrarse y la pregunta es hasta dónde o hasta cuándo toda esa gente seguirá creyendo que hay que tolerar antes de que sea demasiado tarde…

IXX-dic2015


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Con el cambio adentro

Ya casi termina el año del señor 2015 y tenemos unas cuantas muestras del rumbo que va tomando el tan mentado, propuesto y anhelado cambio.

Se lo puede acceder desde muchos aspectos pero en esta oportunidad me ocupa el/los efectos en la gente. Entiendo que gente es muy abarcativo pero me interesan dos grandes grupos: los opositores recientemente desplazados y los adictos que aún celebran las mieles del triunfo.

Notablemente hay ganadores y perdedores con ambos modelos pero también hay perdedores entre los que apoyan el cambio.

La andanada de medidas disparada velozmente y sin reparos desde el nuevo gobierno deja poco tiempo para analizar y algunos efectos son a mediano y largo plazo, por lo cual avizorar su alcance es tildado de futurología a fin de menoscabarlos. Un ejemplo es la enorme transferencia de divisas hacia el sector "agro" estimados por los propios, léase el mismo Clarín, en torno a los 140 mil millones de pesos al año. Una cifra que el estado deberá obtener de otros sectores y que ya advirtió que provendrá de impuestos a los usuarios comunes vale decir a la gente.

Asombrosamente los adictos al modelo sostienen que esto esta muy bien, que es necesario, que así debe ser para corregir tantos años de desvíos. Y esto lo dedujeron solos o se los soplaron los medios hegemónicos? Difícilmente toda una enorme masa de gente coincida en entregar mansamente parte de lo que es suyo salvo en una situación de crisis o de emergencia pero entonces porque acepta ahora?

Esta suerte de hipnosis colectiva no es otra cosa que la coincidencia en el estado de crisis a que los indujeron a lo largo de años de construcción de un mensaje o relato opositor catastrófico. En esta versión se priorizaban las demandas de los organismos financieros, se difundían las opiniones de la ortodoxia neoliberal por sobre las demás, se apeló a la instalación de una serie de prejuicios sociales, raciales y de clase que subyacían en una amplia mayoría pero que una sociedad progresista debiera superar y aquí se optó por el retroceso.

La versión parcializada se esforzó por aumentar los peores aspectos de todo lo que hacía o proponía el gobierno del FPV y a la vez oculto sistemáticamente lo positivo. Así la gente se formó en el odio, alimentó la ira hacia todo lo que sonara a kirchnerismo estableciendo categorías negativas a todo lo referido al mismo. Desde los propios medios la impostura de tragedia brindaba al espectador una imagen de horror o de espanto como si estuvieran transmitiendo en zona de guerra, baste recorrer las caras de los presentadores de noticias de los canales opositores de esos días para corroborarlo.

Todo eso operó en el ciudadano que voto el cambio y que ahora asume que el alivio de dejar atrás esa pesada carga tendrá un costo y este será acompañar con esfuerzo, con limitaciones y aún perdiendo algunos beneficios pero fue convencido que el logro fue su deseo y apoyarlo es su deber irrenunciable.

El cambio nos encuentra entonces entre un grupo que denuncia una larga serie de atropellos del gobierno actual y otro grupo que aplaude la certeza de las medidas.

Poco importa el efecto real de los cambios en la vida cotidiana, los que aceptan creen por el momento que es un paso necesario y es el camino a algo mejor, superador. Pero cuántos realmente se verán beneficiados y cuantos creerán que su tiempo aún no llegó, porque reitero que estoy tratando de pensar a esos grupos más activos los que intentan pensar y tomar conciencia de sus realidades, es sabido que por detrás hay una enorme masa de gente que se desentiende de estas cosas hasta unos días antes de las próximas elecciones.

Ixx-dic2015


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Mentiras como hitos fundacionales.

Las personas solemos necesitar de referentes, en lugares, en el tiempo, en otras personas para así identificarnos. La búsqueda de identidad es por una parte el reconocimiento propio pero por la otra el referente externo, el otro como simetría o diferencia para configurarnos.

Los hitos nos permiten construir lo que somos a partir de momentos de cambio, un antes y un después o un mojón que simboliza un tiempo a veces extenso y móvil pero que por inasible o invisible no nos sirve y simbolizarlo en un punto hace más simple construir nuestro propio cambio.

Así voy a referirme a ciertos hitos modernos que nos constituyen pero que son falsos y de esto deviene la inevitable pregunta ¿en que nos hemos convertido? ¿Y qué puede significar un cambio a partir de una suposición errónea?

El ataque a las torres gemelas.

El 19 y 20 de diciembre de 2001.

Los ataques a la embajada y la AMIA.

Las torres son un verdadero paradigma, si por un lado son una fiesta para los seguidores de teorías conspirativas por otra parte en los hechos han forzado cambios muchas conductas en el mundo entero.

Desde 2001 ya no se puede viajar tranquilo por el mundo, nos vigilan desde que planificamos el viaje, cuando llegamos al aeropuerto, en los embarques y hasta lo que hablamos. Han logrado inmovilizarlos de cuerpo y mente so pena de pasar largas horas detenido por un simple gesto o una mirada equivocada.

Ni se nos ocurra hablar con extraños o sufrir un ataque en las zonas ahora más rojas que antes porque nuestra conducta podría ser interpretada como agresiva por el solo hecho de ser extraña, baste recorda al joven trabajador brasileño que fue asesinado en Londres poco después de los atentados por el solo hecho de verse diferente poco tiempo después de los atentados en la ciudad. Otro tanto ocurrió en Nueva York en varias oportunidades y con poca difusión por los medios.

Aún el más ferviente defensor de la legitimidad de los ataques deberá reconocer la desmesura de invadir un país (Afganistán) para buscar un terrorista (Osama Bin Laden), las sociedades entre el supuesto conspirador y encumbrados políticos de los eeuu y finalmente la payasada de su supuesta ejecución sumaria en una casa solitaria por la noche y todo filmado cinematográficamente para entregar material a los medios. Al menos estos puntos harían que cualquier persona sensata sin saber mucho más se plantee unas cuantos interrogantes.

El fin de año de 2001 sucedieron saqueos, amenazas, olas de rumores, y finalmente una serie de muertes en protestas hasta la renuncia del presidente que no han recibido el tratamiento adecuado cuanto menos en lo que a la opinión pública respecta. La clase política aguardó pasivamente el retiró del presidente pero cuánto contribuyeron esa misma clase, los poderosos y los medios?

Hoy se recuerda aquellas jornadas como una gesta que no pocos prefieren llamar el argentinazo de 2001. Pero cuando se indaga un poco en las muertes martirizadas de esos días se descubre que están dispersas a lo ancho del país, que se dan en circunstancias diversas y que el inclusive algunas que no son pocas parecen planificadas con más tufillo a atentado que a simple y desesperada represion.

Entonces la historia que se construyó de mártires combatientes por la democracia se desdibuja en quien sabe que cosa burda.

Hoy vemos los edificios de instituciones judías protegidos por bloques de cemento anti-ataques pero esto no ha sido siempre así sino que comenzó hace dos décadas luego de los ataques en Argentina a dos instituciones conocidas: la embajada y la sede de la AMIA-DAIA. Esos gruesos bloques de hormigón se plantan para prevenir que algún vehículo se incruste cargado de explosivos contra la base de edificios judíos y causa una tragedia de magnitud como en los ataques mencionados. Pero si acaso nunca hubo coches bomba en estos casos? Si nunca paso lo que la historia oficial (judía) dice que paso? Y si fue todo un engaño, cual sería el verdadero significado de esos monolitos pseudo religiosos que se erigen como totems por todo el país?



IXX-oct2015





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