15 noviembre, 2010

Dónde está el límite?

Hoy parece que el mundo vuelve a girar.
Tras haberse detenido el tiempo un par de décadas, otra vez camina.
El tiempo es absoluto dicen unos, es constante avanza siempre. Otros dirían que
es relativo a las personas.
Prefiero esto último, es cierto que una fiesta pasa rápidamente y que el
sufrimiento parece no acabar nunca.
Estamos saliendo ahora de un continuum de tiempo neoliberal que parecía habernos
sumergido en una gelatina donde se uniformó nuestra percepción. Se veía todo del
mismo color, las voces nos llegaban como cuando estamos sumergidos en una
piscina y todo parecía igual de monótono, lento, viscoso, lisérgico.
Hasta llegué a pensar que cualquier cosa daba lo mismo, y de pronto...
La crisis (una de las tantas del capitalismo) pega esta vez al norte.
Las condiciones que el propio centro ha creado se vuelven esta vez en contra y
ya no pueden redirigir a otros los costos.
Hoy no se pueden ampliar mercados, endeudar países esclavizados, y casi no le
quedan pobres que explotar, no porque no los haya, sino que hasta el último
rincón de la tierra ha sido expoliado y no tienen qué ofrecer. Entonces la
demanda insaciable de los ricos se debe satisfacer con dinero de los propios
contribuyentes en sus comunidades locales.
Para salir de la crisis bancaria (llamesmola así para simplificar) se aportan
dineros estatales que a partir de 2009 deberán recortarse a la gente, ¿como?,
muy fácil (está en el manual neoliberal básico): recortes en salud, en
educación, planes sociales, desempleo, etc. Se empieza por países recientemente
seducidos por las mieles neoliberales que pueden aceptar el precio de la
sumisión por vanas promesas y así van pasando: Estonia, Lituania, Grecia,
Irlanda y siguen ya menos tolerantes: España, EEUU, Italia, donde comienza a
haber algunos remilgos a la hora de conceder. Basta ver la "crisis de la basura"
en el Nápoles habrá que ir tomando nota de las protestas en Francias por el
pretendido aumento en la edad jubilatoria, los estudiantes londinenses que se
levantan por sus becas y toman una de las cámaras del parlamento provocando
destrozos...
Esto no significa de ninguna manera el fin inmediato del capitalismo aunque si
es imposible disimular los costos de la crisis habrá que pensar que debiera
venir un cambio en el sistema que le permita permanecer pues esta combinación
política-económica tiene fecha de vencimiento. Si bien cuenta con el concenso
mayoritario de una gran masa poblacional que se ha formado como "ciudadanos
globales" a lo ancho del mundo y que acepta con fé inquebrantable la consigna
económica del buen pastor político-mediático. Se puede imaginar que hay un resto
de conciencia a punto de despertar ante la necesidad.
Realmente es muy difícil pensar que algo cambie desde el poder mismo y la
pregunta que me hago es cuál es el límite mínimo que cada sociedad está
dispuesta a tolerar.

Adolfo
http://soyelyugo.blogspot.com/

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