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Mostrando las entradas de 2026

Libro - Juan Manuel de Rosas de John Lynch

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Introducción Juan Manuel de Rosas, estanciero, caudillo, gobernador de Buenos Aires entre 1829 y 1852, ha dejado perplejos a los estudiosos de la historia durante más de un siglo, aunque, fuera de la Argentina, son pocos los historiadores que han intentado comprenderlo. El tema requiere atención por varias razones. Estudiar a Rosas es estudiar las bases originales del poder político en la Argentina, las grandes estancias y su formación, crecimiento y desarrollo. Comprender a Rosas es comprender más claramente la naturaleza de las relaciones de parentesco, de los vínculos entre protector y protegido, entre patrón y peón, clave de tantas instituciones políticas y sociales en América Latina. Comprender a Rosas significa comprender más a fondo las raíces del caudillismo, o dictadura personal, en el mundo hispánico, y discriminar más cuidadosamente hasta dónde constituye una herencia del pasado colonial o cuánto de él deriva de la independencia y sus consecuencias. Observar a Rosas es obser...

La dieta del gaucho - solo carne vacuna

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Asado con los gauderios Alonso Carrió de la Vandera, conocido por su seudónimo de Concolorcorvo se refiere a los gauderios o gauchos, que conoció y trató él, muy de cerca, y dice que "muchas veces se juntan de éstos cuatro o cinco , y a veces más, con pretexto de ir al campo a divertirse, no llevando más prevención para su mantenimiento que el lazo, las bolas y un cuchillo. Se convienen un día para comer la picana de una vaca o novillo; lo enlazan, derriban y, bien trincado de pies y manos, le sacan, casi vivo toda la rabadilla con su cuero, y haciéndole unas picaduras por el lado de la carne, la asan mal, y media cruda se la comen, sin más aderezo que un poco de sal, si la llevan por contingencia. Otras veces matan sólo un a vaca o novillo por comer el matambre, que es la carne que tiene la res entre las costillas y el pellejo. Otras veces matan solamente por comer una lengua, que asan en el rescoldo. Otras se les antojan caracúes, que son los huesos que tienen tuétano, que revue...

La casa de Palermo de Juan Manuel de Rosas

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Palermo: la casa de Rosas El paseo de Palermo, residencia que fue de Juan Manuel de Rosas, se llamaba Palermo de San Benito. Se cree que una capilla situada en las inmediaciones de Belgrano, demolida hace tiempo, se lo dio. Los terrenos de Palermo eran arenosos y arcillosos y para poderlos utilizar hubo que rellenarlos en su mayor parte. La construcción de la casa de Rosas se hizo en barro y argamasa, que se sacaba de Belgrano, que fue calera, terminándose la obra en 1838. Descripción Los corredores de esta casa eran de arquerías, teniendo un baluarte en cada ángulo recto de los extremos. Manuela Rosas ocupaba cuatro habitaciones en la parte oeste del edificio. Rosas ocupaba las del este, componiéndose el mobiliario de su habitación, de una cama de bronce, un armario en la pared y sobre una estufa un gran espejo. En frente a su cama tenía su escritorio particular y en el medio de la pieza una gran mesa llena de expedientes. Dos chiffoniers de caoba, en uno de los cuales guardaba sus di...

La cautiva francesa de Baigorrita, María Carriere

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Las historias de cautiverio han sido fuente de historias de ficción que a menudo pueden confundirse con la realidad y viceversa como ya hemos comentado en este blog. El caso de la cautiva María Carriere de Omer de alguna manera es de esos relatos en los cuales ha bebido profusamente nuestra literatura argentina. Una mujer blanca, en este caso de origen francés que junto a sus dos pequeños fue tomada en cautiverio. Hay una enorme similitud con el personaje (en este caso española) de la novela Finisterre de María Lujo en cuya trama aparecen tanto el cacique Baigorria como una cautiva actriz que al parecer también existió. En los siguientes fragmentos da cuenta de ello Ricardo Piglia y un análisis de la novela de Maritza Montaño que vale la pena seguir en el link detallado. Al comienzo una breve nota publicada en FB brinda una vista general y para cerrar parte de la correspondencia cursada desde órganos eclesiásticos que responden a reclamos desde Francia y finalmente dan cuenta del regre...

La cautiva cordobesa Fermina Zárate

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El rastro de la cautiva La arena A partir de un poema de Bustriazo Ortiz, se rastreó la historia de vida de la cautiva Fermina Zárate, una mujer que conoció Mansilla en su visita a los toldos. "En la constelación de sentidos que supone el abordaje de una obra, muchos son los enfoques posibles", dice Dora Battiston en el prólogo de "Canto Quetral I", de Ediciones Amerindia, tomo que recoge los seis primeros libros de Juan Carlos Bustriazo Ortiz (1954-1964). No se pretende en esta página un análisis literario del poemario señalado. Lego de condición, me excuso rápidamente de tamaña empresa. Solamente campea -tras el convite de Dora- el ánimo de ensayar algunas consideraciones en el sentido que ella propone. Simplemente, como investigador comarcano del complejo cultural de los ranqueles, pueblo que hoy retoña tozudamente, pese a todo, -y diría- desde condiciones terminales de amnesia y amputación cultural. Ceñido a la elocuencia de los amarillentos papeles que suelo fr...

La cautiva Fermina y Lucio V. Mansilla

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Cap LXV – Cacique Ramón  – Es fama que Ramón ama mucho a los cristianos; lo cierto es que en su tribu es donde hay más. Una de sus mujeres, en la que tiene tres hijos, es nada menos que doña Fermina Zárate, de la Villa de la Carlota. La cautivaron siendo joven, tendría veinte años; ahora ya es vieja. ¡Allí estaba la pobre! Delante de ella, Ramón me dijo: -La señora es muy buena, me ha acompañado muchos años, yo le estoy muy agradecido, por eso le he dicho ya que puede salir cuando quiera volverse a su tierra, donde está su familia. Doña Fermina le miró con una expresión indefinible, con una mezcla de cariño y de horror, de un modo que sólo una mujer observadora y penetrante habría podido comprender y contestó: -Señor, Ramón es buen hombre. ¡Ojalá todos fueran como él! Menos sufrirían las cautivas. Yo, ¡para qué me he de quejar! Dios sabrá lo que ha hecho. Y esto diciendo se echó a llorar sin recatarse. Ramón dijo: -Es muy buena la señora -se levantó, salió y me dejó solo con ella. ...