01 diciembre, 2012

After dark de Haruki Murakami

 After dark la novela de Haruki Murakami


Murakami recrea en after dark el clima típico de las películas de terror japonés de entresiglos (XX y XXI) donde se cruzan tradición y modernidad en una transición interminable de mundos que se superponen apaciblemente en un correlato de pasaje suave, un ir y venir al cual hay que estar muy atentos para no quedar del lado incorrecto. 

Lo sobrenatural frente a la tecnología. Los dioses máquina que se adueñan de nuestros momentos conscientes e incoscientes que entran en nosotros y nos llevan donde quieren desde su aparente ascética inmovilidad. Una suerte de nueva espiritualidad donde el éter es el espacio en que moran nuestras energías-almas y la ciencia es nuestro nuevo templo omnipresente, portable, observador.

El entorno y los hechos. Apacibles en su sórdida monotonía rompen en el cruce de historias apenas insinuadas, corruptas, clandestinas, en un devenir sereno lineal rastreable. Nada parece alterar un tiempo que solo corre...

El tiempo. Desde un reloj observador y referente, tendremos siempre presnte que la historia es real y sucede ahora mismo, mientras leemos, en un cruce de varias dimensiones: la/las historias en sus personajes, sus mundos paralelos, sus pasados desconocidos, su presente que apenas llega a tocarse y nosotros espectadores mirones pasivos.

Un lugar cualquiera, todos los lugares. En algun momento dejamos de saber adonde pertenecemos, somos parte de la magistral construcción de Murakami que no conforme con nuestra mirada y atención acapara también nuestros oídos poniendo musica de jazz al fondo de nuestra compañía.

Leer es salirse de este, nuestro lado de la realidad y caer indefinidamente entre las páginas de after dark, un deus machina devorador, ávido de lectores nocturnos, caminantes del borde que gustosos nos dejamos tragar por ese monstruo poderoso, acaso la verdadera fuerza que ordena el universo de la lectura.

IXX (2012)

1 comentario:

  1. Es cierto que la historia me mantuvo en vilo durante las fracciones que pasan a un universo paralelo donde se pierde el control de lo que sucede. Y necesitaba, casi con urgencia, que volviera a la narración de la noche de Mari Asai, donde todo parece ser foráneo de la situación de su hermana. Es un tipo de miedo, es un tipo de terror, a lo desconocido, que es casi pero no, que quiere pero no necesariamente aterra, es el miedo que deriva en suspenso constante, que te mantiene pendiente, como en una bocanada de aire que uno no termina de exhalar adecuadamente. Y sin embargo al final, cada uno respira a su propia manera.

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