16 septiembre, 2015

Abrazame hasta que vuelva Cristina


martes, 15 de septiembre de 2015

Trifulcas de un poeta en La Voz del Interior

http://tallerlaotra.blogspot.com.ar/2015/09/trifulcas-de-un-poeta-en-la-voz-del.html

Tucumán, anoche, en la multitudinaria marcha en respaldo del triunfo del FPV, después de los infructuosos intentos de la oposición por invalidar el voto popular. Fotografía: PJ Tucuman Oficial.




Nota del editor: El texto original de este artículo fue publicado el 14/09/2015 en la edición impresa del diario La Voz del Interior, perteneciente al Grupo Clarín.
Zozobras ante un texto de literatura política.
Está claro que el ascendiente del líder coronel del Ejército sigue ejerciendo su influencia en estos estrategas en zapatillas.

por Pablo Anadón*

Leo –por recomendación del poeta y crítico Daniel Freidemberg, uno de los intelectuales filokirchneristas de mayor predicamento en el medio literario– la nota de Oscar Cuervo “Por qué no crece Scioli”, publicada en la revista digital La otra , una de las más importantes “usinas” de la cultura K.

Leo: “La derecha dura le disparó (a Scioli) fuego de metralla aprovechando sus errores propios, no los de Cristina: su viaje semisecreto a Roma en medio de las inundaciones y la trifulca de Tucumán”.

Imposible no reparar en la notable capacidad táctica para desviar el “fuego de metralla” de “la derecha dura”. Parece que el problema no fuera que el gobernador voló a Italia mientras la provincia estaba bajo el agua, sino que fuera más o menos “secreto” su viaje, y el levantamiento popular en Tucumán es minimizado, como con una lente invertida, hasta convertirlo en una “trifulca” (notable también el singular progresismo de estos “progresistas”, que justifican o condenan las manifestaciones populares según convenga al partido en el poder nacional y provincial).

Y se pregunta, siempre diagnosticando los problemas de crecimiento que padece Scioli, ahora enfocando sus dificultades en la voluntad alimenticia: “¿Tiene verdadero hambre de liderazgo para conducir el peronismo y el país a la vez, como lo hicieron Cristina y Néstor estos 12 años?”.

Los jefes

¡“Hambre de liderazgo”! Parece que estamos en una clase sobre “liderazgo” en una universidad empresarial. Pero no debería extrañarnos, que así como se ha señalado que Juan Manuel de Rosas “lideraba” al país como si fuera su estancia, así los “líderes” de estos 12 años han conducido al país como si fuera su empresa, más en provecho propio, claro, que de sus empleados.

Continúa Cuervo: “En estas semanas de frenético activismo derechista, el gobernador candidato muestra una llamativa falta de audacia y carencia de reflejos para esquivar las operaciones que se montan en su contra. La escapada a Roma lo puso a la defensiva justo en los días en que era necesario que mostrara la garra que hace falta para postularse a gobernar un país indómito. El escándalo montado por el Círculo Rojo en Tucumán estaba muy anunciado desde las semanas previas, en las que las tapas de los diarios preparaban el ambiente de las ‘sospechas de fraude’”.

El tono alarmado es casi conmovedor: “frenético activismo derechista”, “operaciones que se montan en su contra”, “era necesario que mostrara la garra que hace falta”, “país indómito”, “escándalo montado por el Círculo Rojo en Tucumán”...

Evidentemente, estas líneas han sido escritas contando con lectores benévolos, por no decir cómplices, que van a dar por bueno hasta el peor estilo, las fórmulas casi de secta religiosa (¡“el Círculo Rojo”!) y las explicaciones más simplistas y conspirativas para cualquier hecho, como el de Tucumán.

Prosigamos la lectura de esta óptima literatura: “Que estas reyertas escalaran sin que (José) Alperovich ni Scioli se decidieran a disciplinar a los propios y permitieran la escalada que viene alentando la derecha gorila marca una falta de capacidad preocupante para manejar los tiempos y ordenar a la tropa propia en estas semanas previsiblemente turbulentas, en las que el Círculo gasta la última pólvora por consagrar una fórmula antiperonista”.

El lenguaje no puede ser más explícito sobre la concepción de la política, no precisamente caracterizada por su complejidad, que tiene este articulista. Continuamos en el cuartel, el búnker del alto mando: “disciplinar”, “ordenar a la tropa”, “el Círculo gasta la última pólvora”.

Está claro que el ascendiente del líder coronel del Ejército sigue ejerciendo su influencia en estos estrategas en zapatillas. Hacia el final, las metáforas militares se desplazan –en honor al británico deporte nacional y popular– hacia la cancha: “Dije que este país es indómito y uno de sus elementos es la ferocidad de las clases dominantes para marcarles la cancha a los presidentes”.

En fin, no sé qué pensar de que este mazacote castrense-empresarial-futbolístico le parezca recomendable a un poeta y crítico de renombre en la Argentina. Dice, en efecto, Daniel Freidemberg al término de una larga cita con que ilustra su recomendación: “Aunque tiendo mucho a estar de acuerdo con todo lo que acá escribe Cuervo, no lo pongo por eso (no estoy en condiciones de decir qué de todo eso puedo sostener y qué no), sino porque me parece un abordaje particularmente serio y atendible (muy atendible, diría) para pensar mejor esta cuestión, creo que crucial”.

Que al crítico literario le parezca “un abordaje particularmente serio y atendible (muy atendible, diría) para pensar mejor esta cuestión”, aunque confiese que no está “en condiciones de decir qué de todo eso” puede sostener, me hace abrigar serias dudas sobre el modo en que también se leen y se valoran las obras literarias, qué parece atendible y qué no, a menos que –y no es una hipótesis que debamos menospreciar– la lucidez literaria se ofusque ante la literatura política.

¿No se le ocurre, por ejemplo, observar que todo lo que en el artículo se atribuye al “fuego de metralla” de “la derecha dura”, como la indignación por lo que provocó “las trifulcas en Tucumán”, no ha provenido sólo de la “frenética actividad derechista” ni de “operaciones que se montan” en contra de Scioli, sino también de los partidos de izquierda y del rechazo popular por el manejo feudal de la política en las provincias?

Metáforas militares

En fin, me he detenido a considerar este texto de Oscar Cuervo recomendado por Freidemberg porque muestra con nitidez algunas de las características habituales en la intelligentsia kirchnerista.

Entre otras: lenguaje militarizado –bueno, quizá, para una revolución, pero no para la democracia, por decaída que se encuentre–, que no concibe al otro como un interlocutor o un adversario democrático sino como un enemigo. Verticalismo partidario, con cierta inclinación hacia el autoritarismo (“disciplinar”, “ordenar a la tropa”). Recurso a categorías de escaso rigor conceptual, como la ya muy socorrida de “gorila”; inclusión en esta categoría de mamífero a todo aquel que no sea peronista (o, a veces, con mayor especificidad taxonómica, kirchnerista), todos de igual manera vinculados con la derecha, preferiblemente “dura”, pero también blanda o semiflexible. Atribución de cualquier mal que afecte al Gobierno nacional o a sus socios provinciales a conspiraciones geométricas de diverso cromatismo (llama la atención que se haya preferido el rojo para la más temida), ya se trate de inundaciones, asesinatos de fiscales o militantes, fraude electoral o lo que fuere, sin distinguir tampoco entre reclamos de diversos sectores sociales o partidarios, todos englobados de igual manera en el “activismo derechista”.

Repasando, por último, la terminología bélica recurrente en el texto recomendado por nuestro poeta y crítico, no puedo dejar de recordar una anotación de Charles Baudelaire que Walter Benjamin transcribe en su Libro de los pasajes . Dice el autor de Las flores del mal : “Para añadir a las metáforas militares: poetas de combate, literatos de vanguardia. Esta costumbre de emplear metáforas militares denota a espíritus, no militantes, sino hechos para la disciplina, es decir, para la conformidad, espíritus serviles desde la cuna, espíritus belgas, que sólo pueden pensar en sociedad”.

*Poeta y crítico

Más sobre La Voz del Interior, acá.

Más sobre el poeta Anadón, acá: La nada anonada, Anadón.
Publicado por Oscar Cuervo en 8:00  


Etiquetas: Clarín, Gorilas, huevadas, Medios, Peronismo
3 comentarios:
 Diego dijo...
¡Uy, cómo te han surtido! Estos poetas no son de confiar.
15 de septiembre de 2015, 18:22
 Matias Eduardo Gramuglia dijo...
El kirchnerismo acabo por ser una bendición...todos mis conocidos que son K, mostraron su verdadero rostro con este "gobierno", antes pasaban por buenos tipos, un poco mezquinos, un poco conformistas...pero los veías y te alegrabas, los abrazabas o les ponías una mano en el hombro...hablaban de política, discurseaban sobre una Argentina distinta y esto lo acompañaban con cierto dejo melancólico, no resentido, de tristeza del futuro, el "este país no tiene arreglo"...no eran pobres, pero no se mostraban muy ávidos de riqueza, eran casi cancheros, no muy generosos, pero lo justo para no ser garcas...eran anti-peronistas, odiaban la grasa y la música estridente, odiaban la cultura del "negro", no eran cristianos, pero no blasfemaban o si lo hacían, escondido en un chiste que corria por el momento...Dios era algo muy lejano, propio de viejitas viudas o solteronas...leían a Galeano, si; pero compraban dolares...y llego el K y se desataron...se quitaron todas las caretas y pasaron a ser odiadores, super intelectualoides, deseosos de ver fogatas encendidas aquí y allá, se hicieron ultra-peronistas, saborearon el fascismo al mirar mal a un tipo que leía el Clarín en el café...te dejaron de hablar, de llamar...empezaron a insultarte por la espalda porque no vivabas a Cristina...habían ido a tu casa a comer, pero ahora eras de derecha, y justificabas la represión militar...para ellos, eras el nuevo monstruo, y se olvidaron de años de amistad y buenos momentos, todo por preservar la pureza del modelo...hoy, ya no están al lado tuyo, los perdiste en sus ultimas y agónicas traiciones...sos libre.
Dios te envió el kirchnerismo.
15 de septiembre de 2015, 20:16
 Leo Medina dijo...
No conozco a este Pablo anadon, pero es bueno saber q en clarin existen personas que realizan analisis de textos. teniendo en cuenta que el pasquin solo cuenta con el corrector de word, le podria pegar una revisada a los articulos antes de publicarlos.
por otro lado, aunque se canse de aclarar que lee a La otra solo por pedido, estaria bueno que ademas de la critica literaria, de estilo y de significados, diga lo que piensa al respecto. a mi no me quedan dudas que O. Cuervo puede responder todas sus inquietudes, pero se me hace que este Anadon como mucho puede realizar otro análisis de discurso y nada mas.
saludos a una de las más importantes “usinas” de la cultura K.
15 de septiembre de 2015, 22:54

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http://tallerlaotra.blogspot.com.ar/2015/09/pande-el-cunico-en-los-quinchos-de-la.html


miércoles, 16 de septiembre de 2015

Pande el cúnico en los quinchos de la derecha loca

Oposición desniembrada

"Y en nuestro país la apacibilidad solo se enturbia por los gritos destemplados de quienes están seguros que pierden, sin importar el resultado". Manolo Barge, acá.

Pande el cúnico en los quinchos de la derecha loca. Todos sus planes fracasaron. En un año que comenzó con la auto-inmolación de Nisman (¿se acuerdan?), con la descomunal operación para arrojarle un muerto al gobierno que terminó en una marcha de paraguas y se evaporó como las gotas de lluvia de febrero, ahora parece que el efecto Niembro está produciendo la implosión que cien tapas de Clarín y La Nación no lograrían. El discurso oposicionista se desniembra en su propia inconsistencia. El relator deportivo, de cuyos relatos al parecer también vamos a librarnos, no es ni por las tapas el peor candidato de la alianza derechista, pero es el más famoso y quizás el más odiado. Y sus irregularidades, pequeñas al lado de las políticas destructivas del PRO en todas las áreas de su administración, operaron como la alarma que nos advierte a todos de la fragilidad del armado amarillo. Si la difusión de la operatoria de La Usina puso a Cambiemos en tal estado de estupor pre-electoral, ¿alguien puede imaginar a este equipo al mando del país en situaciones de crisis? Zozobran ante un editorial de La Nación y un par de re-preguntas de Lanata. ¿Alguien los concibe defendiendo los intereses del país frente a las presiones de los buitres? La indignación de la prensa que cubrió todas las tropelías macristas durante estos años sólo parece explicarse por el aroma a derrota que huelen y el apuro por empezar a pasarse facturas por los fracasos compartidos.

La trifulca tucumana llegó a su fin de la mejor manera: contando los votos y con una gran movilización popular. Lo mejor que tenemos es el pueblo. La obstinación de los derrotados por desconocer el veredicto popular sólo los hace aparecer como son: antidemocráticos. La esforzada instalación de la mentira del fraude no es sustentable en el mediano plazo y su único efecto perdurable es gorilizar un poco más a los gorilas. ¿De qué sirvió cuidarse tanto de la tos?

Y el segundo mandato de Cristina va llegando al fin con un capital político notable, a pesar de que desde diciembre de 2007 vienen intentando derrocarla. Ella se va de la presidencia con la perspectiva de llevar al peronismo a un nuevo triunfo. El peronismo le deberá por esto siempre mucho. Deja un país ordenado, pacífico, democrático, con trabajo y derechos laborales preservados en un contexto mundial adverso. Después de 8 años intensos, termina el mandato con alto grado de valoración popular, como ningún otro presidente de la Argentina contemporánea, ejerciendo un liderazgo político que le permitirá seguir gravitando en los próximos años.

Este éxito político de Cristina deja una enseñanza a los futuros presidentes. Ejerciendo el poder democrático con firmeza se puede gobernar hasta el último día. Los gobiernos anteriores al kirchnerismo se fueron con violencia, saqueos, ingobernabilidad, alto desempleo, super endeudados, con peligrosas fracturas sociales. Su docilidad hacia el poder financiero y la traición a su base social no les aseguró la gobernabilidad y les cerró el futuro.

No es verdad que para gobernar el país haya que ser dóciles a las corporaciones. Basta con ser fiel a su electorado. Lo demuestra Cristina. Los que vengan tendrán una vara muy alta con la que serán medidos. El pueblo sabrá apreciar la diferencia.

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Para ir cerrando, la nota de Oscar Cuervo en La otra:

http://tallerlaotra.blogspot.com.ar/2015/08/por-que-no-crece-scioli.html


viernes, 28 de agosto de 2015

Por qué no crece Scioli


"Cristina lo puso a Scioli pero no lo quiere, Daniel tiene a Zannini de vice pero no lo quiere, a Aníbal le pusieron a Sabbatella y tampoco lo quiere, los intendentes jugaron con Julián aunque respetan a Aníbal, pero no se bancan a Sabbatella...".

La nota de hoy de Pablo Ibáñez en Ambito parece, más que una columna de análisis político, la sinopsis de un folletín de Almodóvar. ¿Los grandes medios pagan por estas cosas? Carlos Pagni se inclina por la truculencia del giallo, más adecuado a su estampa siniestra. El turco Asís aplica la picaresca que lo llevó a su estatus de best seller; al menos practica un periodismo artesanal en su propio blog.

Lo sorprendente es el vuelo gallináceo para interpretar los movimientos de un sistema político complejo como lo es el peronismo. Tanta tinta derramada para entender la excepcionalidad argentina a través de las décadas sólo da como resultado estas piezas de literatura menor.

Algo más: el columnismo sigue orbitando después de 12 años alrededor de Cristina. Después de pasarse lustros anunciando el fin de ciclo, el columnismo no puede leer una coyuntura electoral en la que Cristina no tiene que revalidar su liderazgo sin seguir atribuyéndole a ella todas las claves de lo que pasa y pasará. Cristina se dedica a gobernar con una iniciativa vigorosa sorprendente para quien culmina su octavo año de mandato, como lo evidencia el envío del proyecto de creación de la Agencia Nacional de Participaciones Estatales, que tiende a afiatar uno de los logros más potentes del modelo. Los cultores del columnismo pueden reprocharle, sin despeinarse, dos aspectos contrarios: por un lado reprocharán que Cristina con su pujanza condiciona la iniciativa del futuro gobierno; simultáneamente le achacarán que no se involucra lo suficiente en la campaña. No sólo gataflorismo, sino cristinodependencia patológica.

Recuerdo la visita a La Tribu de uno de estos comentaristas, quien cifraba su optimismo político para los próximos años -que anticipaba que serían los de un giro hacia el centro de la "generación intermedia"- en lo que él entendía como "la madurez de la dirigencia política en su conjunto". El opinador hablaba desde su kirchnerismo desencantado. A la luz de los acontecimientos de esta semana, me pregunto si él depositará su optimismo en la mesa de Massa, Macri, Sanz y Stolbizer o en la dependencia cristinista de Scioli. Sacando a Cristina, ¿dónde estará esa dirigencia intermedia en la que depositar confianza?

Sigamos con Ibáñez: "Los discursos de la Presidente son el "boletín político" de los hiper-K y en ellos, hasta ahora, Cristina no sólo no elogió a Scioli sino que lo lijó. 'No lo quiere y no puede ocultar", se lamenta un peronista" dice hoy Ibáñez en Ambito, y atribuye a una fuente pejotista indeterminada: "Cristina tiene que salir, al menos una vez cada 10 días, a decir que su candidato es Daniel". La falta de rigor de la nota desconoce los innumerables gestos de Cristina poniéndose al hombro la campaña FPV, el último de ellos en el acto en la Bolsa de Comercio, donde dijo : "Nada más les pedimos que reconozcan nuestros triunfos, esa es la verdadera demoracia", refiriéndose irónicamente a los "predicadores del consenso y el diálogo". Obviamente si Cristina aumentara la intensidad de sus intervenciones, los cristinodependientes rezongarían que lo hace para ahuyentar al electorado "centrista" que podría votar a Scioli pero lo quiere lejos de ella. Que participe más y que participe menos a la vez, un reclamo contradictorio, lo que no impide que Ibáñez lo sostenga en su columna:

"El sciolismo opera en estos días en una sintonía específica: la táctica para ganar la elección el 25-O consiste en recostarse sobre el esquema propio, una panperonización que englobe al PJ clásico, al neocamporismo y a los piqueteros, es decir el dispositivo K con que Cristina de Kirchner llegó al 45,3% en 2007.

"El gobernador escucha, en paralelo, una postura que advierte que el 38,4% del 9-A es el techo del voto K y que debe ir en busca de un filoperonismo que quiere no un Scioli anti-Cristina, sino espera un Scioli con más autonomía y autoridad".

Según Ibáñez, Scioli esperaría conseguir el 45% de CFK de 2007 con un esquema "panperonista" que incluya al "neocamporismo" (?) pero a la vez le atribuye el bajo rendimiento de Scioli en las PASO a un techo que le impone Cristina. Si se admite a Cristina como un obstáculo para el crecimiento de Scioli, no se entiende el sentido del siguiente párrafo del folletín de Ibáñez:

"Scioli, en tanto, le dará más visibilidad a Zannini y hasta pondrá en su radar la posibilidad de un acto con La Cámpora. Hay un enlace más sutil: su diálogo fluido con Axel Kicillof será el canal para que Cristina haga un anuncio económico de impacto. 'Si sube la imagen de Cristina, también sube la de Scioli', dicen en el PJ".

¡Un profesor de Lógica ahí! Scioli esperaría que Kicillof haga un anuncio económico de corte populista para que el columnismo después lo victimice diciendo que Cristina le deja un campo minado.

La cuña que estos operadores mediáticos del antiperonismo intentan introducir es la figura del gobernador Urtubey, un peronista de los que les gustan al Círculo Rojo. Urtubey es el fármaco que prescribe la derecha para deskirchnerizar a Scioli, pero si Scioli no crece en la intención de voto la culpa sería de Cristina por no involucrarse más. Hoy Fernando Laborde en La Nación vuelve a lisonjear a Urtubey:

"Urtubey era hasta junio uno de los gobernadores que Scioli tenía in péctore como compañero de fórmula. No pudo ser. Pero ahora Urtubey está diciendo cosas que tal vez Scioli piense, aunque no se atreva a expresar. El gobernador norteño sugirió que no negociar con los holdouts "nos está costando más caro".

"¿Debería el candidato presidencial oficialista dar un salto de calidad discursiva y admitir con el realismo que ensayó Urtubey los problemas del país? No hacerlo acentuará las dudas sobre quién conduce la campaña y quién conducirá al país si llegase a la Casa Rosada".

O bien Scioli espera que Cristina y Kicillof le den una mano, chavizando la economía, o bien Scioli se despega de Cristina, le hace caso al consejo del peronista que les gusta a los antiperonistas y anuncia que va a negociar con los buitres. Difícil que Scioli emprenda simultáneamente dos caminos que conducen a metas opuestas.

Por qué no crece Scioli. Después de unas PASO que lo pusieron en un lugar expectante pero todavía insuficiente para asegurar una victoria en primera vuelta, la derecha dura le disparó fuego de metralla aprovechando sus errores propios, no los de Cristina: su viaje semi-secreto a Roma en medio de las inundaciones y la trifulca de Tucumán. En ambos casos, además de las zancadillas propias de los medios que sostienen la esperanza de conducir a Macri a la victoria mediante el hostigamiento al gobernador de Buenos Aires, lo que queda en evidencia es la sorprendente falta de reflejos políticos de Scioli. ¿Tiene verdadero hambre de liderazgo para conducir el peronismo y el país a la vez, como lo hicieron Cristina y Néstor estos 12 años?

En estas semanas de frenético activismo derechista, el gobernador candidato muestra una llamativa falta de audacia y carencia de reflejos para esquivar las operaciones que se montan en su contra. La escapada a Roma lo puso a la defensiva justo en los días en que era necesario que muestre la garra que hace falta para postularse a gobernar un país indómito. El escándalo montado por el Círculo Rojo en Tucumán estaba muy anunciado desde las semanas previas, en las que las tapas de los diarios preparaban el ambiente de las "sospechas de fraude". La quema de unas pocas urnas el domingo tuvo responsables diversos: en un caso se trató de un candidato del espacio del radical Cano, el adversario de Manzur;  en el otro, se trató de una reyerta entre diversas líneas internas de candidatos a puestos menores del peronismo tucumano, peleándose entre ellos. Que estas reyertas escalaran sin que Alperovich ni Scioli se decidieran a disciplinar a los propios y permitieran la escalada que viene alentando la derecha gorila marca una falta de capacidad preocupante para manejar los tiempos y ordenar a la tropa propia en estas semanas previsiblemente turbulentas, en las que el Círculo gasta la última pólvora por consagrar una fórmula antiperonista. ¿Scioli quiere gobernar el país sin exhibir la garra necesaria para conducir el peronismo? ¿Espera que Cristina le saque siempre las papas del fuego, para después deslizar en off débiles quejas por la hiperactividad de Cristina?

Dije que este país es indómito y uno de sus elementos es la ferocidad de las clases dominantes para marcarle la cancha a los presidentes. Ahora lo están limando a Scioli como para forzar una segunda vuelta o, en el peor de los casos (para ellos) hacerlo llegar a la presidencia con una legitimidad desgastada. ¿Pensará Scioli que con su letanía de esperanza, fe y optimismo va a resistir el apriete derechista? ¿Habrá creído las pavadas de los comentaristas post-políticos que vienen profetizando un giro al centro? ¿Creerá que su tono adormecedor logrará aplacar a las fieras que lo quieren disciplinar? Los columnistas hablan de un país hiperpresidencialista en el que la lapicera la tiene el ocupante de la Rosada. Pero De La Rúa tuvo esa lapicera durante dos años y vemos para qué le sirvió. Para gobernar un país indómito hace falta la pila que Nestor y Cristina le pusieron al Poder Ejecutivo. Porque el Poder Ejecutivo sin pilas no se sostiene.

Iba a decir que vamos a extrañar a Cristina. Pero no, porque Cristina va a seguir estando.

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