16 julio, 2016

La salida de Islandia de la crisis de 2008 (i)

Todo se remonta a 2008, cuando el gobierno islandés se encontró en medio de una crisis financiera que llevó a los principales bancos del país a la quiebra, que hizo tambalear a su moneda y que lanzaba a la calle a miles de sus ciudadanos en manifestaciones multitudinarias (teniendo en cuenta su reducida población, de poco más de 300.000 personas).


http://www.abc.es/20120607/economia/abci-solucion-islandia-para-salir-201206061408.html

La solución de Islandia para salir de la crisis: ni un céntimo para los bancos

El país que no dio dinero público a la banca y llevó a políticos y banqueros a los tribunales ya está saliendo de la crisis

Día 07/06/2012 - 09.38h
La solución de Islandia para salir de la crisis: ni un céntimo para los bancos
MARIUS MONTAN

Ya se ven brotes verdes en la economía islandesa.

Islandia, 2007: país pequeño, poco poblado y con alto grado de bienestar social. Cuatro pequeños bancos operaban en el interior del país. Poco a poco se fue permitiendo privatizar ciertos recursos, se facilitó la especulación bancaria. Se abusó de la vivienda como recurso de inversión, llegó el boom inmobiliario y con él, la concesión de créditos sin límite. En España ya hemos visto la película, pero en esta ocasión el final cambia.


Como ocurrió con nuestro país, un par de años después Islandia colapsó. En 2008, fueron nacionalizados los tres mayores bancos y su deuda pública empezó a multiplicarse. Un año después, el Parlamento acordaba devolver la deuda a Gran Bretaña y Holanda, sus principales acreedores bancarios. Cada familia islandesa debía pagar 3.500 coronas durante 15 años al 5,5 % de interés. Aumentaron las protestas sociales y se convocó un referéndum en el que se decidió rebajar el interés al 3% y aumentar el periodo de pago a 37 años.

Finalmente, Islandia tuvo que pedir un rescate internacional del FMI que le obligó a acometer importantes ajustes económicos. Pero, ahí empieza la diferencia: el Gobierno islandés no desembolsó ni una sola corona de los contribuyentes en los bancos. Los dejó quebrar.

En octubre de 2008, Islandia dejó morir a tres grandes bancos —el Kaupthing, el Landsbanki Íslands y el Glitnir—. Renegoció la deuda con los acreedores (en su mayor parte de Alemania, Reino Unido y Holanda) y permitió que tomaran el control de las nuevas entidades. No obstante, se calcula que los tenedores de la deuda (casi todos extranjeros) sufrieron una quita del 70%.

Islandia no es España

Pese a las semejanzas en el discurrir de los acontecimientos, Islandia parte de un punto muy distinto. En el país escandinavo, para empezar, no circulan euros y eso les permite devaluar su moneda temporalmente, para ser más competitivos. En segundo lugar, los acreedores de la inmensa deuda de sus bancos, no eran los islandeses, sino alemanes, británicos y holandeses. Eso puede explicar que dejar morir a la banca, sea una opción para ellos, pero no para España.

Sin embargo, hay otro tipo de medidas que Islandia tomó. Los tribunales escandinavos, por ejemplo, juzgaron si el ex primer ministro Geir Haarde era «parte responsable en la crisis financiera». Se trata, por el momento, del único proceso judicial abierto en el mundo contra un político por su presunta implicación en una crisis económica.

El ex primer ministro negó todos los cargos. «Ninguno de nosotros estimaba que había algo mal en el sistema bancario», se defendió, al tiempo que añadía que no había ningún signo «claro» de que fuera a producirse ese «crack». Finalmente Haarde fue exculpado de tres de los cuatro cargos que se le imputaban. Solo se le condenó por violar la ley de responsabilidad de los ministros.

También se sentarán en el banquillo de los acusados los miembros de la cúpula directiva del banco islandés Kaupthing Bank. El presidente y el consejero delegado de la entidad, fueron acusados junto a otros de fraude y manipulación por la Fiscalía Especial de Islandia, en el marco de sus investigaciones sobre el colapso de la banca islandesa en 2008.

Brotes verdes

A Islandia aún le quedan asuntos por resolver, pero está en el camino de conseguirlo. Su deuda pública sigue suponiendo el 100% del PIB y tiene una importante deuda privada, la inflación no está del todo estable y, aunque pagó anticipadamente de 339,2 millones al FMI, aún le queda parte del préstamo por devolver.

El mismo órgano acaba de publicar su última revisión sobre el Estado de Islandia y las previsiones dicen que este año su economía crecerá un 2,4%, con un consumo privado tirando al 3% y compensando la caída de la inversión pública fruto de las medidas de austeridad.

En la estepa del país escandinavo ya se ven brotes verdes. Los islandeses han tirado el libro de estilo de las crisis económicas por la ventana y, por lo que parece, les está saliendo bien.

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http://www.lavanguardia.com/economia/20151017/54438162042/islandia-crisis-fmi-bancos.html

Islandia, el país que estuvo a punto de morir por la crisis y hoy es un ejemplo

El gobierno islandés ha cancelado sus deudas con el Fondo Monetario Internacional y demuestra su capacidad de salir a flote

LUIS FEDERICO FLORIO 17/10/2015 10:00 | Actualizado a 17/10/2015 11:20

Islandia ya no debe dinero al Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta pequeña y gélida nación ha desembolsado una cantidad cercana a los 300 millones de euros para completar el pago de los tramos restantes del préstamo que le otorgó en 2008. Y lo ha hecho antes del tiempo previsto, ya que se preveían plazos de pago hasta bien entrado el 2016. No es el primero que lo hace, pero es una constatación más de que las cosas pueden hacerse de forma diferente a la mayoría.

Todo se remonta a 2008, cuando el gobierno islandés se encontró en medio de una crisis financiera que llevó a los principales bancos del país a la quiebra, que hizo tambalear a su moneda y que lanzaba a la calle a miles de sus ciudadanos en manifestaciones multitudinarias (teniendo en cuenta su reducida población, de poco más de 300.000 personas). En el mes de octubre de ese año, el FMI le prestó 1.875 millones de euros (2.100 millones de dólares), cantidad que venía acompañada de un plan de estabilización con tres objetivos claros: regular los tipos de cambio, desarrollar una estrategia para reestructurar el sistema bancario y asegurar la sostenibilidad fiscal a medio plazo.

En el momento de cerrarse el préstamo Poul M. Thomsen era el jefe de la misión para Islandia del Fondo. Hoy es el actual director de su departamento europeo. En 2011, cuando empezaba a levantar cabeza, Thomsen analizaba en un artículo que el país había estado "a punto de morir". En los dos años anteriores, entre 2009 y 2010, el PIB se contrajo un 8,2% y sólo en 2011 retomó la senda de los incrementos. Ahora el FMI prevé que la economía crezca un 4,8% en 2015 y un 3,7% en 2016. ¿Cuáles son las claves de su recuperación?

Sanear la banca. Al estallar la crisis, los tres grandes bancos -Landsbanki, Kaupthing y Glitnir- tenían una dimensión equivalente a más del 1.000% del PIB nacional, apunta Thomsen. Habían crecido demasiado, gracias a una expansión de activos a nivel europeo. El Estado los dejó caer cuando se dio cuenta de que le era imposible rescatarlos. Luego pasó a tomar el control directo -ramas extranjeras excluidas- a través de la Autoridad Supervisora Financiera de Islandia (FME) e impulsó un plan que supuso inyectar liquidez y sanearlas de manera paulatina. Además, se establecieron medidas de control de capitales para una mejor gestión sobre el sector y evitar la fuga de dinero al extranjero. Sin pausa, la banca ha ido tomando dimensiones más realistas.

Depurar responsabilidades. Islandia optó por juzgar a los implicados en la burbuja financiera. Como ejemplo están los ejecutivos del banco Kaupthing, entre los que destaca el exdirector ejecutivo Hreidar Mar Sigurdsson, que fueron condenados el pasado febrero a penas de entre cuatro y cinco años de prisión acusados de manipulación del mercado. También fue juzgado Geir Haarde, primer ministro entre 2006 y 2009, al que se le achacó no haber realizado reuniones de gabinete ante cuestiones de estado importantes -si bien no fue condenado. Pero no todo ha salido como los islandeses esperaban: instancias superiores de justicia han desestimado otros casos, rebajando e incluso eliminando las penas.

Con un solo pie en la UE. En una visita a Barcelona el pasado febrero, el presidente de Islandia, Ólafur Ragnar Grímsson, desechó retomar la entrada del país en la Unión Europea, frenada en 2013. ¿Por qué? Se considera que el sistema de cuotas pesqueras repercutiría en la viabilidad de su modelo económico. El país ha optado por defender su bien más preciado, la pesca, bajo el argumento de que en 1990 ya introdujo su propio sistema de cuotas para evitar la sobreexplotación de los recursos pesqueros. Para su integración regional opta por asociaciones comerciales alternativas: es miembro, entre otras, del Espacio Económico Europeo, por lo que intercambia productos en condiciones ventajosas con los miembros de la UE, y de la Asociación Europea de Libre Comercio, en la que entró en 1970 y que conforma junto a Noruega, Liechtenstein y Suiza.

Diversificar la economía. La pesca es la mayor industria del país y el pescado el principal producto de exportación, con el bacalao como estrella. Además, destaca el peso del sector del aluminio. En los últimos años, sin embargo, el turismo se ha convertido en unos de los impulsos de la recuperación: crece a tasas de entre el 15% y el 20% anual. La idea es que la llegada de turistas, que buscan descubrir los volcanes, cascadas y paisajes inigualables que atesora la isla, vaya de la mano con el respeto al medio ambiente: combinar crecimiento económico y cuidado del entorno es su máxima.

Austeridad, la justa. En los últimos años el Estado ha hecho equilibrio entre una liberalización de la economía y el control de capitales por el saneamiento de la banca. Pero por encima de todo, a pesar de que fue necesario realizar reformas en los años posteriores al estallido de la crisis, cuando Islandia inició su ascenso se rechazaron las voces que desde instituciones europeas llamaban a aplicar medidas de austeridad. Una medida que va en sintonía con su idea de mantenerse al margen de la Unión Europea, al entender que la mejor forma para salir de la crisis es a través de la introspección y la revisión profunda de su sistema económico. Nadie mejor que uno mismo para salir adelante.

Tener una población reducida, joven y preparada. En la nación viven unas 329.000 personas, con una edad media de 37,1 años, una educación alta y amplio conocimiento de idiomas. El país goza de una de las mejores tasas de equidad salarial por género y de reparto de la riqueza. En agosto de 2015 la tasa de desempleo se situaba en el 3,8%, según los últimos datos publicados por la oficina de estadísticas nacional Statistics Iceland. En el mismo mes, pero de 2005, la tasa era del 2,3%. Desde el gobierno ya apuntan que van en camino de recuperarla.

Apostar por la energía limpia. Islandia es totalmente autosuficiente. Cuenta con grandes recursos en energía hidroeléctrica y geotérmica. Aseguran fuentes gubernamentales que más del 90% de los edificios están equipados con calefacción geotérmica. Un ahorro de costes por aprovechar los recursos naturales que beneficia tanto a las familias como a la industria: el 25% de la producción eléctrica se genera de la geotérmica, la restante de la hidroeléctrica. No es casualidad que los islandeses se enorgullezcan de ser "uno de los países más verdes del mundo".


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