Lucía Miranda el mito de la cautiva
El mito original
Lucía Miranda es el arquetipo de la "cautiva blanca" en la literatura argentina, protagonista de una leyenda colonial de amor y tragedia relatada por Ruy Díaz de Guzmán en 1612. Cuenta la historia de una española raptada por caciques timbúes, enfrentando amor, lealtad y una muerte trágica, siendo un mito fundador.
Ejemplo de una obra de teatro que toma el tema:
https://marialuisarossi.blogspot.com/2025/12/las-trenzas-de-la-cautiva-radio-teatro.html
**
Nos dice Marìa Rosa Lojo:
Lucía Miranda, entre 1612 y 1929: transformación de las identidades y de los roles étnicos y genéricos en un mito de origen rioplatense
María Rosa Lojo
La historia de la cautiva Lucía Miranda es un episodio de la crónica llamada «La Argentina manuscrita», concluida por el militar y funcionario de la Corona española Ruy Díaz de Guzmán (Asunción, ca. 1558-1629) hacia 1612, y publicada por primera vez en 1836, en la Colección de obras y documentos del Río de la Plata de don Pedro de Angelis.
El tardío acceso a la imprenta no impidió que la crónica de Ruy Díaz se difundiera, en particular a través de ese episodio de amor trágico, durante un recorrido de varios siglos, que pasa por las obras historiográficas de los padres jesuitas, de Félix de Azara y del Deán Funes, que dio origen incluso, a la tragedia Mangara, King of the Timbusians, or The Faithful Couple (1718) del inglés Thomas Moore, así como a la primera obra teatral de tema autóctono (el perdido Siripo -1789- de Manuel de Lavardén), y que se multiplicó, luego de su publicación, en poemas épicos, en más obras de teatro, varias novelas y hasta una ópera. A saber: el poema «Mangora», incluido en Brisas del Plata (1853), del uruguayo Alejandro Magariños Cervantes; las dos novelas tituladas Lucía Miranda, de Eduarda Mansilla y Rosa Guerra, en 1860, el poema Lucía Miranda. Episodio Nacional (1883), de Celestina Funes; Lucía de Miranda: drama histórico en cinco actos y en verso (1864), de Miguel Ortega; la novela Lucía (1879), de Malaquías Méndez; Siripo. Poema heroico en tres actos (1914), de Luis Bayón Herrera; Lucía de Miranda o la conquista trágica (1916), novela de Alejandro Cánepa; la novela Lucía Miranda (1929), de Hugo Wast, y la ópera Siripo (1937), basada el texto de Luis Bayón Herrera y con música de Felipe Boero. Por razones de espacio, analizaré aquí solamente una selección de obras narrativas y teatrales argentinas que se remiten a la crónica.
Las desdichas de esta «pareja fiel», ofrecen un caso ejemplar para estudiar de qué manera una misma historia puede ser narrada en forma diferente a través de varios siglos, según las circunstancias históricas, las posturas ideológicas y los intereses en juego, que se focalizan, sobre todo, en la transformación de dos roles: el de las mujeres y el de los aborígenes. El episodio de Lucía Miranda, desde luego, no es cualquier historia. Configura un verdadero «mito de origen» de las colonias españolas del Río de la Plata, que serán luego repúblicas sudamericanas. A partir de este relato se buscará comprender, diversamente, el porqué y el cómo de la Conquista, y el papel de las mujeres y de las etnias originarias en la creación y la composición etnocultural de las futuras naciones1.
Ver Màs: ACÀ
**
[...]
(...) Por eso, en la Argentina, según Silvia Tieffemberg, “el movimiento colonizador de la expansión sobre América se invierte: son los indígenas los que irrumpen a sangre y fuego en el espacio blanco, traicionando a los ingenuos españoles, y son los blancos, Lucía y Sebastián —esposo de Lucía—, quienes se convierten en esclavos y mueren sin oponer resistencia” (2012: 2-3).
Esta inversión del circuito del cautiverio llama la atención si tenemos en cuenta que las políticas impulsadas en Asunción por Irala, desde hacía más de cincuenta años en el momento en que escribe Ruy Díaz, habían dado como resultado una sociedad considerablemente mestiza. El hecho de que en el relato no se admita la idea de una descendencia entre Lucía y Siripo puede deberse, como sugiere María Rosa Lojo, a que esto “subvertiría las relaciones de dominio y humillaría a la cultura del conquistador, al transformarla, como a una mujer, en objeto/cuerpo penetrable” (2007: 33).
Por consiguiente, podemos decir que, a partir del mito de Lucía Miranda, Ruy Díaz escenifica el choque cultural estableciendo los límites entre el universo normalizado y cristiano del conquistador y el salvaje y bárbaro del indígena. Además, la mujer simboliza aquello que irrumpe en ese límite porque es capaz de despertar las pasiones o, como precisa Ruy Díaz, una “mortal pasión” (108). La mujer, en definitiva, permite desplazar las causas de la guerra interétnica hacia la disputa amorosa y sirve como motor de una trama de pasiones cuyo final sólo puede ser funesto.
https://raco.cat/index.php/mitologias/article/view/v16-rossi/422131
**

Comentarios
Publicar un comentario