20 octubre, 2014

Qué es un traidor?

lunes, 20 de octubre de 2014
http://elaguantepopulista.blogspot.com.ar/2014/10/que-es-un-traidor.html

Un tipo SIN DESTINO.
Y quién le fijó semejante condición?
El mismo.

Y cuál es su característica saliente?
Su falsedad evidenciada. Su ausencia de "Para qué".
Es imposible que quien iba por todo para un lado vaya por todo para el otro
sin que quede a la vista la FALSEDAD de un discurso anterior que parecía sólido,
tanto como parece sólido el actual,

Puede odiarse a quien antes se amo para que la emoción enturbie de esta manera el intelecto, pero entonces el desborde es emocional, carece de reflexión.
Sin embargo esa compulsión tiene un límite en el tiempo. De persistir, el sujeto se enferma.
De pretender expresarse pasado ese tiempo desde la racionalidad;
o evidencia que en verdad no es así,
o evidencia que es un falso, carente desde el principio de la capacidad de amar.



Un narcisista.
Un narcisista huelga en un proyecto colectivo.

Pero si de traición hablamos;
el primer acto del traidor es declararse decepcionado y decidido a marchar al llano.
Lo que prontamente se demuestra FALSO.
Hay un coro esperándolo que aplaude su conversión al que se suma o al menos replica.

Entonces sobreviene el discurso del "todo mal" en boca del que antes sostenía el "todo bien".
O en una graduación menor; el del "todo crítico" del que antes se ufanaba de ser algo crítico, aunque en verdad no lo era más que la media.

Ahora dedicará el TRAIDOR todo su tiempo en arremeter contra lo que antes adhería con énfasis.
Quienes lo sostuvieron se sienten en una posición rara. Incrédulos de esa credulidad que les valió para sostenerlo.

Lo escencial de un proyecto es su DIRECCION,
nunca sus componentes.
Sus componentes son importantes, hasta indispensables a veces, pero falibles. Como todo lo humano lo es.

El traidor vira 180 grados la dirección, lo que lo torna despreciable. El aprecio anterior torna en rechazo posterior.

Lo llamativo en el traidor es su actuada intensidad. Su disposición para ensuciar todo lo que antes hizo brillar, con la misma intensidad.

Hay quienes tienen indicios para compartir fijando distancia con aquellos que muestran rasgos excéntricos para confluir en una dirección que justamente se distingue por la imantación de su centro.
Lo que lo hace percibir el cuidado que tienen en separar para sí una cuota exagerada de atención que debería dirigirse al centro común que para todos representa la dirección del proyecto.

El decepcionado va al llano. El traidor se dirige irremediablemente al opuesto. Y trabaja con las armas del opuesto aunque éste se cuide de integrarlo, pero sí de sostenerlo al menos por un cauteloso silencio, aunque fuera a regañadientes.

El traidor presenta diversos grados de mimetización. Algunos disparatados.
El traidor rebelde declara su independencia de ello, pero invoca sin embargo de continuo, contenidos de quien fuera su oponente y hoy es su circunstancial aliado.



El traidor carece de centro de gravedad propio. Lo cual confunde con su carácter narcisista al que considera dirección de proyecto.
La dirección a la auto exaltación puede conformar un proyecto en sí, pero el quid de la política es por todo lo contrario. Es, lo colectivo.

El populismo busca referencias personalistas, pero las somete a lo colectivo por lo que la vanidad que puedan contener esas referencias deberán doblegar trabajo de su parte para conformar al colectivo que las sustenta.

El colectivo del populismo es el más agradecido, pero el más exigente. Puede extraviarse pero retorna inexorable a su dirección.

Los componentes anti populistas reclaman rotación pero muy raramente tienen un gesto de corrimiento. Permanecen de continuo aferrados a sus cargos a través de su vida y a cuenta gotas dan lugar a las nuevas generaciones.
Se hacen viejos y mañosos en esto de aferrarse a su posición dominante y desde allí critican las pretensiones de permanencia de sus contrincantes.

El traidor participa activamente en las disputas de ego porque el ego es el combustible de su movilidad.
El traidor da la espalda a quién lo rescató, lo cuidó, lo empujó a que se posicione y exprese su sentir.
Y puede dar la espalda fácilmente a ese que lo apoyó y alentó y a todos quienes fueran sus compañeros porque su sentir es FALSO.
Lo es ahora como lo fue antes cuando utilizó para su ego esa contención colectiva que hoy se ocupa en denigrar.

El traidor usufructuó los beneficios de las realizaciones de un proyecto que lo ubicó en un determinado lugar del cual hará un paradigma de una genialidad propia que nunca fue tal.
Habiendo sido un ejecutor se muestra como un artífice.
He ahí su falsedad.

El traidor esboza al partir, un gesto de amargura por la dinámica del enfrentamiento en que denuncia ha caído el colectivo que abandona.
Y marcha a dedicar afanosamente su tiempo a confrontar con ese colectivo. A hacer del enfrentamiento su alimento mismo.
Se muestra belicoso como nunca contra un colectivo del que dijo haber renunciado por un supuesto carácter belicoso.
Otro rasgo éste, de su pronunciada falsedad.

El traidor es básicamente un FALSO.


Publicado por Daniel en lunes, octubre 20, 2014

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