19 noviembre, 2014

Queen - A Night at the Opera - El álbum, la época


Estamos ante la obra maestra de Queen, el disco con el que se consagraron definitivamente como un grupo de fama mundial, el disco que contiene la que, según muchísimos aficionados y expertos, es la mejor canción de la historia del rock. En homenaje a ella, este artículo se extenderá más de lo normal, y profundizaremos en el disco como no lo habíamos hecho con ningún otro, con la obligada parada en la gran canción, Bohemian Rhapsody.

fuente: http://elbustodepalas.blogspot.com.ar/2010/07/queen-5-parte-night-at-opera.html

El disco, lanzado en 1975, contiene 12 canciones, todas ellas obras maestras. Durante esta época, Queen estaba sufriendo una serie de cambios, estaba cambiando de discográfica y los integrantes del grupo se sentían más liberados con los nuevos mánagers, que les daban la oportunidad de hacer un disco a su gusto.

"Había muchas cosas que queríamos hacer en Queen II y Sheer Heart Attack, pero nos faltó espacio. En cambio, con A Night At the Opera sí lo tuvimos. Hicimos cosas con la guitarra y las voces como nunca antes. No hubo ningún límite (...) Escribíamos como locos. Estábamos tan ansiosos por crear... tan motivados. Teníamos tantas cosas que sacar a la luz... (...) Todos los sonidos, desde una tuba hasta el de un peine, cada molécula del álbum somos nosotros, hasta el más mínimo detalle" - Freddie Mercury.

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Grabación e historia del disco

Empecemos por el principio. Sheer Heart Attack, el anterior disco, había supuesto el primer gran éxito de Queen. La gente ya los reconocía y su trabajo se tenía en cuenta en el mundo de la música. Después de las grandes ventas que supuso el álbum, los integrantes del grupo deciden tomarse unas vacaciones (entre otras cosas, Brian May viene a Tenerife, a estudiar astronomía, y John Deacon se acaba casando) para volver con fuerzas a su mayor obra. Tras el pequeño descanso, el grupo toma una de las decisiones más importantes de su carrera, cambiar de mánager. Dejaron atrás su acuerdo con Trident y pasaron a firmar uno con la conocida discográfica EMI.

Este cambio supuso todo un logro para Queen. El nuevo mánager consiguió reunirles una fortuna para la realización del álbum y les ofreció los mejores estudios de grabación, sin importar el precio. La grabación del disco se produjo en diferentes estudios de Gales y Londres, lo cual permitió que cada componente del grupo trabajara por separado a la hora de grabar sus partes.

Pero, más que los beneficios materiales que les trajo este cambio, influye el cambio de ánimo que esto supuso. Se habían liberado de un grupo de mánagers agobiantes que habían conducido al grupo al desánimo y a la esterilidad creativa. Separados ya de esas presiones emocionales y financieras, el grupo volvía con fuerza y con una oportunidad única. El nuevo mánager les dejó hacer lo que quisieran con el dinero invertido. Pero claro, todo esto suponía también una "presión" sobre el grupo: Si fallaban después de tantos gastos, posiblemente el grupo no continuaría su camino. Sin embargo, en vez de sentirse presionados, los integrantes del grupo tuvieron el efecto contrario. La creatividad explotó y los mejores temas fueron puestos en un álbum que tenía la obligación de deslumbrar.

Una grabación de cuatro meses y el uso de seis estudios diferentes dieron como resultado un álbum complejo y muy elaborado. Manteniendo la ya típica etiqueta de "Sin sintetizadores", este álbum supuso una experimentación con la tecnología de estudio nunca antes realizada por el grupo. Llevaron la tecnología musical al límite y la combinaron con las grandes ideas que tenían, crearon un disco mágico.

Sobre el título del disco, proviene de una película de los hermanos Marx. Grabada en 1935, la película "A Night at the Opera" supuso la inspiración para el nombre del disco. Todo salió en una noche de dura grabación en la que los cuatro integrantes estaban viendo esa película para relajarse.

Para los conocedores de toda la obra de Queen, dejo esta última curiosidad que contó Freddie sobre la grabación:

"Recuerdo que, cuando estaba escribiendo "Bohemian Rhapsody", tenía también una canción llamada "We are the Champions", pero tuve la sensación de que entonces no encajaba. Así que la dejé de lado y no fue hasta prácticamente tres años después cuando la desempolvé [Álbum News of the World]"


Canciones

El disco se suele encuadrar en el género de Opera Rock. Y así es, se combinan los sonidos del rock con elementos de la ópera, como algunos tipos de voces, coros u otros sonidos. Pero, además de este tipo de canciones, el disco tiene muchísimos géneros si hablamos de forma interna. Tenemos canciones rockeras o hard rock, como "I'm Love with my Car" o "Sweet Lady"; canciones con un tono más pop como "You're my Best Friend"; baladas como "'39" o la famosa"Love of my Life"; canciones más alegres como "Seaside Rendezvous", "Lazing on a Sunday Afternoon" o "Good Company"; la instrumental "God Save the Queen"; y canciones de rock progresivo o, mejor dicho, ópera rock, como la propia "Bohemian Rhapsody" o "The Prophet's Song".

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La suntuosa punta del iceberg

http://edant.clarin.com/diario/2007/01/28/espectaculos/c-00601.htm

En la Gran Bretaña pre-punk de 1975, dos hitos de virtuosismo vocal acompañaron el éxito deRapsodia Bohemia. Uno es un "lento" ya clásico de 10 CC, la hipnótica y cremosa I''m Not In Love, que alcanzó el primer puesto del ranking inglés a mediados de aquel año. El otro, On Reflection, una compleja pieza con aire medieval que devino sinónimo de sus creadores, los progresivos Gentle Giant. Con la suite de Queen, ambas comparten la pretensión de aunar pop, avance tecnológico e impulso "progresivo".

I''m not in love está incluida en el álbum The Original Soundtrack que también contiene lapopereta One Night In Paris, que algunos consideran la inspiración detrás de Rapsodia Bohemia. El colchón de Ahs corales de la irónicaI''m Not In Love (dice: Dejé tu foto sobre la pared/ porque esconde una mancha asquerosa) es una suma compacta de 240 voces individualesloopeadas. On Reflection, en cambio, intenta ser un madrigal con fugas de cuatros voces (para apreciar el contrapunto a cappella, consultar un show de Gentle Giant del 78 disponible en http://www.youtube.com/). Si en EE. UU. la semilla del punk había sido plantada en 1975 (Horses de Patti Smith) y los íconos se consagraban (Dylan, Springsteen, Young, Mitchell), en Gran Bretaña el rock olía a obras definitivas y terminales (Physical Graffiti de Zeppelin, Wish You Were Here de los Floyd) y popes como Bowie o Bee Gees probaban suerte con el soul y el funk. Sin embargo, no suele considerarse que Rapsodia Bohemia fue la punta de un iceberg que resumía años de experimentación con formato pop. Se olvida que grandes discos de canciones radiables como Venus and Mars de Wings, Siren de Roxy Music o Face the music de la ELO representaban una aristocracia pop que sería tomada como Bastilla por el punk y la disco.

Pablo Schanton


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MUSICA : EDITARON EL DVD "THE MAKING OF A NIGHT AT THE OPERA"

Cuando Queen sorprendió al mundo


"Una noche en la Opera" salió en 1975 y traía una canción revolucionaria como "Rapsodia bohemia". Pero no es la única: todo el disco es extraordinario.

Mariano del Mazo
mdelmazo@clarin.com

A fines de 1975, mientras el punk fermentaba en los suburbios de Londres, Queen barrió con todo lo conocido hasta entonces. Después de tres discos (Queen, Queen II y Sheer Heart Attack) y éxitos como Killer Queen, la banda de Freddie Mercury, Brian May, John Deacon y Roger Taylor daría el zarpazo con un álbum bisagra en la historia del rock: Una noche en la Opera.

El disco —cuyo título homenajea a la película de los Hermanos Marx— es una perfecta combinación de music hall, coros operísticos, jazz y rock and roll. Con una producción pretenciosa y un trabajo grupal obsesivo, el single fue una genialidad inusitada: Rapsodia bohemia. La célebre parodia lírica de Mercury duraba cinco minutos cincuenta segundos y fue número uno en las radios durante semanas. La historia cuenta que, previamente, Mercury le dio el demo del tema a un amigo programador de radio que, cuando la escuchó, no pudo resistirse y la pasó 16 veces en un día. Los oyentes hicieron colapsar la central telefónica.

En el revelador DVD The making of A Night at the Opera que acaba de salir se pueden escuchar los detalles épicos de la producción por parte de Brian May, Roger Taylor, técnicos e ingenieros que participaron en el disco. Sólo la cantidad de pistas utilizadas y las múltiples capas sonoras utilizadas en la parte operística de Rapsodia... significaron una revolución para la época. "Teníamos como modelo a Los Beatles de Rubber Soul, Revolver y Sargent Pepper", confiesa Taylor. Este afán de riesgo y la preocupación por la producción están en el libro Good Vibrations: A History of Record Production, de Mark Cunningham, en el capítulo Bohemian Rhapsody - Just One Galileo. Era, hay que decirlo, una época en que los músicos estaban embelesados con el estudio y sus posibilidades tecnológicas (ver La suntuosa punta del iceberg); ese embelesamiento provocó, entre otras causas, el nacimiento del punk y la urgencia de hacer rock con dos tonos y devolverlo a la calle.

El DVD rescata declaraciones de Mercury, su ambición y su necesidad "de conmover". "Quería emocionar. Y sabía que podíamos. Para hacer un disco así se necesita arrogancia y confianza. Y nosotros la teníamos", dice Mercury en una vieja entrevista. Taylor pone en foco la figura del cantante y pianista: "Freddie es recordado ahora como alguien del espectáculo. Pero era un gran músico: tenía un sentido del ritmo y del tiempo increíbles. Era preciso y sabía lo que quería".

Además de Taylor y May (Deacon, confinado y enojado con el show business, no quiere saber nada de Queen), el eje narrativo de The making of... lo llevan adelante protagonistas de la concepción del disco como Bob Mercer (de EMI), Jac Holzman (de Elektra Records), el didáctico ingeniero Gary Lyons y el productor Roy Thomas Baker. Todos coinciden en el poderío artístico de cada uno de los miembros de la banda. "Hacían canciones de un modo individual pero como parte de la estética de Queen", dice Lyons. Mercury avanza en ese sentido: "El autor de cada tema es el jefe. El resto va detrás de la idea". De hecho, en Una noche en la Opera brilla la bellísima (You''re my Best Friend) de Deacon y I ''m in Love with my Car de Taylor. El resto, obras maestras de May como The Prophet''s Song y ''39 y de Mercury (Love of my Life, la ácida Death on Two Legs, el fox trot Seaside Rendezvous, Bohemian Rhapsody).

Después la banda sacaría otros discos memorables como Un día en las carreras, Noticias del mundo y Jazz. A partir de The Game (1980), Queen se desperfila y abandona, digamos, la experimentación y el buen gusto. Quedan las palabras melancólicas de Brian May: "Aquél fue un momento alto. A Night at the opera fue nuestro Sargent Pepper".


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