La cautiva francesa de Baigorrita, María Carriere

Las historias de cautiverio han sido fuente de historias de ficción que a menudo pueden confundirse con la realidad y viceversa como ya hemos comentado en este blog. El caso de la cautiva María Carriere de Omer de alguna manera es de esos relatos en los cuales ha bebido profusamente nuestra literatura argentina. Una mujer blanca, en este caso de origen francés que junto a sus dos pequeños fue tomada en cautiverio. Hay una enorme similitud con el personaje (en este caso española) de la novela Finisterre de María Lujo en cuya trama aparecen tanto el cacique Baigorria como una cautiva actriz que al parecer también existió. En los siguientes fragmentos da cuenta de ello Ricardo Piglia y un análisis de la novela de Maritza Montaño que vale la pena seguir en el link detallado.
Al comienzo una breve nota publicada en FB brinda una vista general y para cerrar parte de la correspondencia cursada desde órganos eclesiásticos que responden a reclamos desde Francia y finalmente dan cuenta del regreso a la sociedad de la cautiva. 


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LA CAUTIVA FRANCESA DE BAIGORRITA

(...) el cacique Manuel Baigorrita (hijo de Pichún Gualá y Rita Castro) tuvo por esposa a la cautiva francesa María Carriere de Omer (...).
El 9 de noviembre de 1877 una partida de cincuenta ranqueles cayó sobre la Colonia Iriondo, en la frontera sur de Santa Fé. En el ataque fue muerto Isidoro Omer, mientras su esposa María Carriere y sus dos hijos de 8 y un año y medio fueron tomados cautivos.
La belleza de esta mujer seguramente impactó en Baigorrita que la incorporó a su familia, actuando luego como secretaria y lenguaraz. El hijo mayor fue rescatado durante una incursión militar a las tolderías a fines de 1878. Por su testimonio se supo que su hermano había muerto pisado por un caballo.
En 1879, cuando se realizó la batida final del ejército, Baigorrita con la poca gente que le quedaba, escapó hacia el Neuquén, perseguido por las tropas del coronel Rudecindo Roca. Al llegar al paraje Ranquel-Có apresaron a tres capitanejos , 22 indios de lanza, 102 de chusma y 29 cautivos. Entre los últimos estaba María Carriere en un estado lamentable, según los informes militares. Fue enviada a Río Cuarto donde se reencontró con su hijo, del cual había sido separada apenas llegaron a las tolderías.
En las Segundas Jornadas de Historia y Cultura Ranquelinas realizadas en Santa Rosa en 1994 , el investigador Roberto Landaburu presentó un trabajo titulado "La Cautiva Francesa de Baigorrita". Allí se debatió por qué pudiendo haber escapado, ya que oficiaba de secretaria y encabezaba muchas veces tratativas en tierras cristianas, no lo hizo. Una de las hipótesis que se discutieron fue que tenía sus hijos cautivos. Otra -también posible- fue que pudo haberse enamorado de Baigorrita, aquel hombre "de cabellera larga y lacia, de mirada dulce, bravía algunas veces", como bien lo describió Lucio Mansilla en su libro "Una Excursión a los Indios Ranqueles".

Pedro Vigne en FB

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Finisterre de María Rosa Lojo

Mientras leía la novela Finisterre de María Rosa Lojo recordé un pasaje de El último lector de Ricardo Piglia. Bajo el título de Una actriz en el desierto, Piglia nos refiere la historia de una actriz cautiva de los indios –en tiempos de Rosas- que es tomada por esposa por el coronel Baigorria, un hombre que se va a las tolderías y que lee el Facundo en el desierto. El texto plantea la cuestión de la lectura en los lugares donde los libros parecen, a simple vista, inexistentes. Pero esta actriz, cuyo nombre se desconoce y que muere en la toldería, mustia y desdichada, es una lectora que acaso recitaba pasajes de las obras que había interpretado en la soledad del campo a la luz de las fogatas. Una mujer, dice Piglia, que no quiere decir su nombre pero que “tiene en su silencio, el recuerdo de los libros que ha leído y que están en su memoria.”
La novela de María Rosa Lojo, Finisterre, retoma tangencialmente esta historia, pues uno de los personajes evocados en una serie de cartas que envía una enigmática Rosalind Kildare a una muchacha inglesa contándole su historia, es precisamente esta actriz que en la novela es nombrada como doña Ana, una cautiva obligada a casarse con Baigorria y que disfruta, por esta circunstancia, de mejores condiciones de vida que otras mujeres blancas, sin resignarse a su destino.
Novela trabajada a partir de cartas que recrean los dos mundos enfrentados en el siglo XIX, el de la Inglaterra victoriana y el de la campaña sudamericana, esa zona invisibilizada por la literatura de la época pero en la que había de todo menos vacío.
[...]
El texto de Piglia termina así: “Allí, en la frontera, junto a otras cautivas blancas, gauchos perseguidos, desertores, está la actriz-.lectora. (…) Quizá una historia secreta de la lectura en el Río de La Plata tendría que empezar por esa bella cautiva que no quiere decir quién es”.


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UNA ACTRIZ EN EL DESIERTO

  Me gustaría cerrar este capítulo con la imagen de una mujer que ha leído y que no quiere decir su nombre (como casi todos los lectores). Se trata de una actriz.
  Hay que señalar que el teatro y la representación han estado presentes en las escenas que hemos recorrido. En muchas de ellas puede advertirse una relación entre representación y lectura. De manera evidente, en Hamlet. Y podríamos decir que, de manera secreta, en Madame Bovary, en el Quijote, en «La muerte y la brújula»: Emma, don Quijote y Eric Lönnrot actúan lo que leyeron en los libros, representan un personaje imaginario, actúan los efectos de una lectura.
  De algún modo, un actor es alguien que ha leído y dice luego los textos de otro como si fueran propios. En la escena, la relación entre lectura y teatro se ha borrado y es invisible, pero si reconstruimos el modo en que la lectura pone en juego la representación hay que decir que los actores son lectores que actúan lo leído. Jesper Svenbro ha rastreado en los actores y en el teatro griego los orígenes posibles de la lectura en silencio. «La lectura silenciosa —rapidez, inteligibilidad— puede haber sido modelada sobre la experiencia del teatro», escribió en su ensayo sobre la invención de la lectura silenciosa.
  He pensado en estas relaciones porque hay una mujer en la historia de Baigorria, aquel coronel que se va tierra adentro a vivir con los indios y lee el Facundo en el desierto. Una mujer que no habla de sí misma y de la que solo se sabe que era una actriz. Una cautiva que no dice su nombre, bella y lejana en la llanura, junto al hombre que lee el Facundo en una tapera en medio de la pampa, cerca de las fogatas. Baigorria, el lector en el desierto, no estaba solo. En todo caso, no era célibe. En Callvulcurá y la dinastía de los Piedra Estanislao Zeballos habla de Baigorria y cuenta una historia inolvidable, que nos permite abrir una nueva línea en las figuraciones del lector:  
    "Había también [entre los indios] un núcleo de mujeres notables que por su belleza y posición eran el mosto de aquella sociedad transitoria y singular. Conocí tres esposas sucesivamente del Coronel Baigorria. La primera fue una arrogante y fina mujer, cautiva en una mensajería en el año 1835, cerca de la esquina de Ballesteros, posta del camino de Rosario a Córdoba. Cuando yo la conocí tenía treinta y cuatro años y era una belleza no solamente notable entre los indios, sino también en las ciudades. Su blanca tez, ya percudida, conservaba, sin embargo, un esplendor melancólico, que no habían podido marchitar las hondas amarguras de la prisión salvaje. Era una artista dramática muy aplaudida en el Plata y que viajaba a Chile cuando el infortunio se desplomó sobre ella. El Coronel Baigorria, que había ido en la invasión, salvó la vida y el pudor de la artista. Le fue difícil lograrlo porque los indios se sentían atraídos y avasallados por aquella espléndida mujer […] A los tres meses de cautiverio fue esposa del Coronel Baigorria […] El Coronel la tenía lujosamente vestida, con el mejor paño de estrella que vendían los indios a los pulperos de frontera y adornada con las costosas joyas de oro y plata que fabricaban los artistas indígenas, en las platerías famosas de las lagunas de Trapal y El Cuero. Ella parecía indiferente a todo. Con el corazón yerto, vegetaba tristemente, y murió en 1845, sin haber querido revelar a nadie su nombre verdadero".
  Tenemos aquí una nueva imagen del último lector: la que no quiere decir su nombre, la artista dramática. Una actriz prisionera en el desierto, hacia mediados del siglo XIX, en el Río de la Plata. Una figura enigmática. Ella tiene, en su silencio, el recuerdo de los libros que ha leído y que están en su memoria. Podemos imaginar su historia, los teatros en los que ha actuado y los textos que ha leído y resuenan, como una música, en el silencio del desierto. La historia de una actriz cautiva. La actriz como lectora.
(Ricardo Piglia, El último lector)


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 A los 18 años de edad Elizabeth Armstrong comienza a recibir correspondencia de Rosalind Kildare, una mujer desconocida, quien le escribe desde Finisterre (Galicia) una sucesión de recuerdos que le prometen a la joven iluminar su origen. Los hechos narrados por Rosalind empiezan cuarenta y dos años atrás, cuando la remitente viajó a la Argentina y conoció a Oliver Armstrong, un comerciante inglés, padre de Elizabeth. A través de la correspondencia la joven se entera de que su padre y Rosalind fueron cautivos de los indios ranqueles, entre quienes vivía el legendario Baigorria, en Trenel.
[...]
En Fininsterre el tratamiento del cautiverio, tema recurrente de la literatura y de la historia argentina, ya no intenta denostar impunemente al indio a fin de exaltar el abolengo europeo. El prolongado cautiverio le ha mostrado a Rosalind un modo de vivir más complejo y más útil que aquél para el que estaba preparada: el del cuidado de la casa. Aparte de las tareas cotidianas de limpieza, Rosalind puede entre los ranqueles ejercer la práctica curativa, por ejemplo, negada a la mujer en su Europa natal. La convivencia con los indígenas le permite, además, desarrollar una percepción de la condición humana más amplia y establecer comparaciones que no siempre invitan a enaltecer los comportamientos de los blancos: “Los machos pálidos disponen de recursos más variados y eficaces, y se entretienen mejor en las artes de atormentar. También crían a los hijos de los tostados para que sean sus sirvientes, rara vez para hijos o sucesores, como en cambio los tostados llegan a hacer con los hijos de los pálidos”
[...]

Maritza Montaño blog
Más sobre cautiverios en la literatura: https://blogs.ubc.ca/maritzamontano/archives/280

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CORRESPONDENCIA

Doc. N° 1034.
Pitrilauquen, Junio 20 de 1879.
Al M. Reverendo P. Marcos Donati
Mi estimado comprovinciano y amigo:
Anteayer como a las cuatro de la tarde llegó el Comandante Roca de su
espedicion al Chadileuvú o Rio Salado, emprendida en persecucion del Cacique
Baigorrita. Este consiguió escaparse, por las causas que mas abajo indicare, pero
se le han quitado doscientos veinte y nueve personas, cincuenta caballos, seis
vacas y unas cuantas ovejas, que los soldados se comieron a la vuelta, siendo
racionados con ellas en razon de una para veinte hombres! al menos los de la
segunda brigada.
[...]
La espedicion ha perdido bastantes caballos y muchos debido
á que estando los soldados escasamente racionados, por la noche se orababan y
carneaban patrios ó mulas, bien que a lo menos los animales cada noche acababan
de este modo. Otra causa de perderce animales ha sido la orden de acollararlos y
mancarlos durante la noche en verdaderos zampales, por donde sucedia que los
caballos se lastimaban y echando a perder el salitre las lastimaduras, las bestias
quedaban inutilizadas. Finalmente desde Cachi-Coo hasta Ranqueleo la espedicion
ha tenido que recorrer un suelo quebrado y pedregoso y de aqui es facil comprender
cuanto mancarron se quedaria despeado.
[...]
Como
verá en la lista que le adjunto de los cautivos rescatados por Roca, entre ellos ha
llegado tambien D° Maria Carriere de Omer. Actualmente está aquí en el sitio del
Coronel. Llegó en un estado que daba lastima. Yo la saqué de entre las demas cautivas y le proporcione bien de pronto como vestirse, sacando fiado del señor
Brandi. Creo que la deuda encontrada con este motivo no bajará de ocho pesos
bolivianos, pues aquí todo lo venden muy caro. He obrado mal haciendo así?. Todo
lo contrario yo creo haber interpretado bien la intencion de Ud. Parece que con los
carros de la Proveeduria el Coronel remitirá a Ud, en esa, a todos los cautivos a lo
menos así lo tiene expresado varias veces.De salud me conservo bueno. Hace tres
dias que nos está molestando un viento insoportable. Veremos hasta cuando dura.
Recomiendeme mucho a Dios por los meritos de S. Josef. Escribame y digame si
ha recibido las tres cartas que le he escrito a Ud. ultimamente; es decir tres sin esta.
Lo saludo a Ud. y a todos los demas de la Comunidad. S. a y S.
Fr. Pio Bentivoglio
Rectificacion: La entrevista de que hablo en esta carta tuvo lugar entre
Maniqueo y Lucho y no entre aquel y Baigorrita. Con el correo de hoy, 24 no he
recibido ninguna carta de Ud. Vale.


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Doc. N° 1070.
Tucuman, 8 de Setiembre de 1879.
Señor Padre Marco Donati:
Yo no e podido todavia conseguir Noticias de las Cautivas que uste me encarga
e preguntado a varias personas, e no saben nada de ellas. Sin embargo me voy
ocupar siempre de ver se puede haber algun conosimiento ó noticias de ellas, e lo
que salio algo se lo mandare.
Hace quinze dias que hemos llegado a Tucuman el viaje a sido muy bueno
Gracias a Dios. El Consul Frances del Rosario me a entregado sin difficultad la plata
que tenia guardado para mi.
Isidorita ly manda muchos recuerdos para usted y a todos los padres y tambien
a la Señora Doña Cruz y a Dn. Santo y le ruege a Ud. que por la misma occasion
los salude a todos de mi parte y tambien a los Geffes de la Sociedad francessa de
Río Cuarto y le agradesco mucho de lo que an echo en mi favor.
Saludo a usted señor Padre
Maria Carriere de Omer
S.P.Marcos Donati
hagame el favor de transmitirle la carta que va quon la suya al Señor o a la
Señora Dupon.

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Doc. N° 1117.
Tucumán, 10 de Enero 1880.
Señor Padre Guardián:
Acabo de recibir una Carta del Padre Marcos Donati, la cual me dice que a
encontrado un niño, que cree el que sea mi higo, y me mando un retrato; pero este
retrato no me da nada a creer que sea mi hijo, Este niño parese aber lo menos
5 años ni tan poco no me parece ser la cara de Carlito, mi hermano me dice lo
mismo.
Carlito no tiene mas de 3 años y medio a nacido el dia de Carmen el 16 de julio
de 1875, muy vivo, alajita buenita, un pelo muy rubio, ojos celestes una piel blanca.
un poco guatita. cuerpo y cara delgadita, el indio que lo tenia lo llamaban Cardon.
Yo deseo mucho encontrar mi hijo pero no tengo ninguna esperanza.
Ustedes vera según lo que yo le mande y se tome algún conocimiento de mas,
me aga el favor de avisarme. Isidorito manda mucho recuerdos a todos los padres
y me dice siempre que quiere volver con ustedes y a llorado mucho cuando sabo la
noticia de la Sra. D° Cruz.
Le agradesco mucho Señores de lo que se ocupa tanto de mis hijos. Dios se
lo pagara un dia si yo no puedo.
Saludo a Uds.
Maria Carriere de Omer

Fuente:
Marcela Tamagnini
Soberanía Territorialidad Indígena
Cartas civiles II
Primera Edición: Facultad de Ciencias Humanas.
Departamento de Publicaciones e Imprenta de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Cba. Argentina. 1994



 



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Material para Consultar:

“La cautiva francesa de Baigorrita” (Landaburu, Roberto E.)
Título: “La cautiva francesa de Baigorrita”
Autor: Landaburu, Roberto E.
Editor: Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (Secretaría de Desarrollo Social de la Presidencia de la Nación) y Depto.de Investigaciones Culturales (Mrio.de Cultura y Educación del Gbno.de la Pcia. de La Pampa)
Lugar: Santa Rosa
Fecha: 1998
Extensión: pp.91-95
Repositorio/Biblioteca: Biblioteca Cámara de Diputados de la Pcia.La Pampa (BHCD)
Descriptores: RANQUELES – CAUTIVOS
Diagnóstico técnico-morfológico: capítulo de un libro
Categoría: ponencia (presentada en 2das.Jornadas de Historia Ranquelina, Sta.Rosa,oct.1994)
Disciplina: historia
Recopilador: Claudia Salomon Tarquini
RESUMEN:
El trabajo comienza con una breve biografía de Baigorrita, detallando luego algunos aspectos del malón al sur santafesino, y concentrándose en particular en María Carriere de Omer de la que dice -con evidente sesgo etnocéntrico- que es obvio «que la singular blleza de María Carriere llamó la atención del cacique ranquel» (p.93) para finalizar con las circunstancias en que se produjo su rescate y reincorporación a la sociedad criolla. Este trabajo -un relato particularizado en un solo personaje- se basa en diversas fuentes inéditas como las reservadas en el Archivo Histórico Provincial, Archivo de los Padres Franciscanos de Río Cuarto, y el periódico Le Courrier de La Plata.


https://catalogoregional.wordpress.com/2009/07/29/%E2%80%9Cla-cautiva-francesa-de-baigorrita%E2%80%9D-landaburu-roberto-e/

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