28 junio, 2016

Tercera Tiranía, una construcción en curso



La posible defunción del FPV tan discutida en estos días no debe ser confundida con la pretendida muerte del kirchnerismo (el famoso "fin de ciclo K" una vez más).

Muchos analistas y políticos refractarios al movimiento popular que gobernó al país durante estos últimos doce años confunden muchas veces las posibilidades fácticas de acontecimientos futuros con sus propios deseos, como hemos tratado tantas veces en Basurero Nacional. Hagamos una vez más un ejercicio de repaso histórico de la política nacional, lo que nos situará mejor en la realidad argentina en esta materia.


fuente: Basurero Nacional (blog)

http://basureronacional.blogspot.com/2016/06/la-construccion-de-la-tercera-tirania.html

26 DE JUNIO DE 2016

La construcción de la "Tercera Tiranía".


Tras la Revolución Libertadora que en 1955 derrocó por la fuerza al segundo gobierno de Perón, casi ningún analista o medio de comunicación de la época dudaba de la segura muerte del peronismo. La dura y monopólica campaña de desprestigio impulsada por la dictadura y la oligarquía autóctona contribuirían a ello, difundiendo y acrecentando los errores políticos y económicos del peronismo, los casos de corrupción y el lado autoritario del “régimen” (que era, en realidad, un rasgo de época de la Argentina pre y pos peronista), o inventándolos en caso de ser necesario (lo que efectivamente ocurrió). El líder prohibido, viviendo en el exilio (el "tirano prófugo) no tenía posibilidades de defenderse, al igual que sus partidarios, militantes o simple seguidores, encarcelados, perseguidos o proscriptos. En el país había sólo una voz, una versión de lo sucedido en la década anterior, y por años se trató de inculcar que todo lo peronista era corrupto, económicamente desastroso y políticamente equivocado y antidemocrático casi por definición.
No vamos aquí a desarrollar la historia política de esos años ni citar ejemplos históricos que avalan nuestra afirmación (algunos ya tratados en notas anteriroes de Basurero Nacional); pero sí hemos de subrayar las evidentes coincidencias entre aquel proceso de deslegitimación del peronismo derrotado (no mediante los votos sino mediante las botas, y el presente, en su versión kirchnerista, sí derrotado en las urnas por un par de puntos porcentuales, además del proceso posterior al derrocamiento del primer movimiento popular que gobernó al país en el siglo pasado: el yrigoyenismo.

El movimiento derrocado en 1930 no pudo ser desaparecido en la década siguiente, ni aún tras la muerte de su líder en 1933. Por supuesto, la UCR siguió viva, dividida y cooptada por el "régimen" que don Hipólito tanto combatió, pero el yrigoyenismo, tan vapuleado por sus casos de corrupción y errores en su política social o económica, siguió vivito y coleando, e incluso reivindicado en sus logros políticos y económicos hasta hoy.
Lo mismo puede decirse del peronismo, al que se lo llamó durante esos años “la segunda tiranía”, adoptando la clasificación que la historia oficial, mitrista, le endilgaba a los

gobiernos rosistas del siglo XIX: la “tiranía de Rosas”. A sólo tres años de derrocado, el radicalismo en su versión frondisista (UCRI) para acceder al gobierno tuvo que pactar con el "tirano prófugo", invisibilizado, y su partido proscripto para los medios de la dictadura para poder llegar a la presidencia de la semidemocracia que nos dejó la "libertadora". La avalancha de votos peronistas y no peronistas que llevó a Perón a su tercera presidencia demostró la inutilidad de esa táctica de "lidericidio" que el régimen conservador intentó, aún estando en el poder y en el gobierno a la vez.
Es que en ambos casos los movimientos populares en el poder lograron establecer nuevos derechos y un bienestar económico en el pueblo todo. Y eso es algo que ningún velo político o propagandístico puede enterrar. Son logros que se viven, se saborean y nunca más se olvidan. Que con el tiempo pueden pasar desapercibidos por el usufructo cotidiano, que pueden inducir saludablemente a requerir más derechos, más y mejores beneficios económicos o sociales, pero que ante la pérdida o amenaza de pérdida de ellos renacen en el inconsciente colectivo y mueven a la lucha. Sólo una dictadura feroz como la de los años setenta puede acallar por un tiempo prolongado esa reivindicación, esa lucha, pero nunca hacerla desaparecer.
También podemos citar como contraejemplo los casos del alfonsinismo y el menemisno. En primer caso, aún cuando su salida del gobierno fue estrepitosa y manchada por sus desmanejos económicos (muy bien aprovechada por el menemismo triunfante) y por sus titubeos en materia de derechos humanos, con los años muchas de sus políticas siguen siendo reivindicadas y el prestigio de Raúl Alfonsín sigue vigente.
En el caso del menemismo, se da un caso opuesto a los mencionados al comienzo. Aún cuando Carlos Menem gobernó durante diez años al calor de las urnas y triunfó incluso en 2003 (cuando el modelo económico neoliberal que vio la luz en su seno ya había estallado), nadie puede decir que es un ex presidente prestigioso. El menemismo en sí no existe, más allá de algunos bolsones riojanos. Tal es así que hasta el macrismo, digno heredero de su proyecto económico, social y de política exterior, ni siquiera puede reconocer ese plagio.
Y es entonces cuando podemos asimilar el actual proceso de deskirchnerización que tanto el gobierno como los medios de comunicación hegemónicos han puesto en funcionamiento con

aquellos intentos de desyrigoyenizar o desperonizar al país. Como adelantamos aquí en Antimayoritarismo, el movimiento político más antiguo del país, luego de finalizados los gobiernos populares exitosos, a diferencia de Yrigoyen (que había fallecido) Cristina Fernández está en edad activa para ejercer la política, y a diferencia de Perón (exiliado y prohibida su palabra) Cristina cuenta con una envidiable llegada a sus seguidores (no existe un monopolio de la palabra del oficialismo, como sí sucedía durante la "Libertadora") y con un prestigio intacto debido a los logros económicos y sociales de los gobiernos kirchneristas. Incluso es dudosa la magnitud del daño que puedan acarrear los casos de corrupción que aparezcan de funcionarios de su gobierno; atemperados además por la propia defensa que pueda esgrimir ella misma. La historia de

este tipo de movimientos muestra que el prestigio con que cuentan resiste bastante bien la corrosión política de los casos de corrupción, verdaderos o inventados que los involucran. Un activo fundamental con el que contaron para resistir el paso del tiempo fuera del gobierno y las campañas de desprestigio e impugnación, fueron las políticas antipopulares de los gobiernos que los sucedieron, el desmantelamiento de sus logros y los derechos conseguidos durante sus años de gobierno. No es necesario aclarar que los casos de corrupción o de errores en las políticas de esos movimientos populares con los que el establishment intenta siempre deslegitimar sus políticas pueden existir o no, pero el objetivo final es hacer desaparecer su llegada al pueblo, anular sus logros y no corregir sus equivocaciones. Como se suele decir sobre el peronismo: lo atacan por sus logros, no por sus errores. Y lo mismo podemos ver hoy en día en relación con el kirchnerismo; y además ese intento de desgaste lo realiza un gobierno cuya ideología y métodos políticos son similares a los de los gobiernos que sucedieron a los movimientos populares exitosos anteriores, los que intentaron enterrarlos: a los de la "década infame", a los pos-peronistas (principalmente las dictaduras) y al menemista.

El tema más utilizado por los medios y el macrismo para denostar al kirchnerismo, desde que llegó al gobierno, es la corrupción. Tanto los hechos en sí como los protagonistas de los mismos desfilan diariamente en los medios, y los políticos opositores al gobierno kirchnerista se solazan opinando sobre los mismos. Sin embargo, si ponemos en contexto este hecho veremos que nunca en nuestra historia un gobierno produjo una transferencia de riqueza tan grande y tan rápida desde las clases bajas y medias a las altas; lo que queda sepultado por ese desfile cotidiano de noticias sobre corrupción. Y, vaya paradoja, esa misma transferencia regresiva de ingresos oculta tras la campaña “esclarecedora” de la corrupción kirchnerista es realizada por un gobierno intrínsecamente corrupto en materia política, ya que los ministerios están ocupados por ejecutivos de las empresas multinacionales directamente beneficiados por sus respectivas medidas, como por ejemplo el caso del ministro de Energía y Minería, Aranguren, ex presidente de una petrolera y titular de acciones de la misma (Shell). Sin mencionar que muchos (demasiado) de sus funcionarios son titulares de cuentas y empresas offshore, cuyo propósito es, quien puede negarlo, la evasión de capitales del país y de sus respectivos impuestos.

Los gobiernos que sucedieron a los movimientos populares anteriores impulsaron políticas económicas y sociales antagónicas a las de los gobiernos depuestos, y utilizaron la corrupción de los mismos como caballito de batalla para tapar los resultados perniciosos de sus propias políticas. Como lo muestra la historia política argentina, ese método no fue efectivo: el yrigoyenismo y el peronismo son aún hoy movimientos políticos prestigiosos y sus políticas son reivindicadas décadas después de sus gobiernos. En cambio, los que los sucedieron e intentaron anularlos, hacerlos desaparecer del inconsciente colectivo nacional apenas son recordados.
En la actualidad, el macrismo parece ocupar ese mismo lugar de impugnación de un movimiento político exitoso, utilizando el mismo método de trabajo para ocultar sus propias políticas perniciosas. Incluso, no es descabellado señalar que el gobierno y el establishment intentan caracterizar al kirchnerismo como una especie de “tercera tiranía”, recordando la labor de la “Revolución Libertadora”… Tanto es así, que hasta podemos aventurar que los resultados finales de esa campaña serán similares, y el kirchnerismo seguirá siendo un factor político ineludible en los años por venir. Incluso con posibilidades ciertas de retorno al gobierno en algún frente electoral futuro, y su líder indiscutible, Cristina Fernández, seguirá siendo un referente inevitable y de peso para cualquier gobierno futuro no macrista. Por supuesto, siempre y cuando el macrismo y los medios hegemónicos que lo apoyan (por el momento) continúen con la misma lógica en sus políticas de borrado del kirchnerismo. Y por eso, de seguir así, en un tiempo podremos decirle, quizás: "los muertos que vos matáis gozan de buena salud".

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http://basureronacional.blogspot.com.ar/2016/01/el-macrismo-el-fantasma-del-relato.html

16 DE ENERO DE 2016
El macrismo, el fantasma del relato antiK y la Operación "Tercera Tiranía".

Como vemos, la "Revolución de la Alegría Libertadora" que impulsa el macrismo parece destinada a liberar al país de todo resabio de kirchnerismo explícito (o no tanto), sin importar los modos o formas para llevarlo a cabo. Lo que se dice: una fina y limpia tarea ultra republicana... ¿no es así?
A la designación por decreto de los jueces automáticos de la Corte Suprema seguirán la deposición (por las buenas o por las malas) de la procuradora Gils Carbó y del presidente de la ASFSCA, Sabatella, ambos con cargos no removibles, a gusto y piacere del Poder Ejecutivo, y la derogación de leyes por un simple decreto... Pero ante una "revolución" triunfante y alegre como la macrista, quién se detiene a revisar detalles constitucionales, ¿no?
Por eso, repetimos aquí lo expresado en nuestra nota anterior sobre el tema:
Como vemos, el ex candidato republicanista Mauricio Macri se ha transformado sorprendentemente en cuestión de días (parodiando al Gran Dictador de la película de Charles Chaplin) en el "Gran Decretador"... salvo que uno haya prestado debida atención en la trayectoria y sus ocho años de gobierno en la ciudad de Macri. Para este humilde servidor público (y quien suele leer nuestras notas lo saben) estas medidas no son sorpresivas sino esperadas. Como dijimos en Mauricio Macri, "El Gran Decretador" y Mauricio Macri, "El Gran Decretador" (2). Y le siguen otras más...

El nobel gobierno macrista parece ser víctima del fantasma o síndrome del relato anti K que reinó tanto en los medios hegemónicos como en las bocas de muchos de los políticos opositores durante el gobierno anterior. Ese relato sostenía que el gobierno K era el más corrupto de la historia, el más violento tanto en términos verbales como de procedimientos anticonstitucionales, que no respetaba las voces opositoras y que hasta perseguía las voces disonantes con su visión del mundo (?). No repetiremos aquí las extensas y concluyentes refutaciones que hemos sostenido desde Basurero Nacional de semejante dislate argumentativo, sino que nos limitamos a afirmar que el actual gobierno nacional se encuentra ahora preso de algunas de las razones que lo llevaron a la Casa Rosada: el relato anti K de esos años. Si se dan por ciertas las afirmaciones de ese alocado relato, entonces un gobierno surgido contra el anterior debería reparar semejantes injusticias o delitos atribuidos al kirchnerismo. Más aún si cuenta, como este gobierno, para lograr ese cometido con los medios hegemónicos y la justicia "independiente". Cada corroboración en ese sentido del relato antiK mencionado, sería anotado en el haber de este gobierno. De lo contrario, sería una mácula para el macrismo o un paso más para desenmascarar aquel relato opositor generado por los medios hegemónicos y los políticos opositores...
El nuevo relato oficialista nace condicionado por aquel relato anti K, por lo que los objetivos trazados por el discurso que llevó al gobierno al macrismo son tan claros como difíciles de alcanzar (si dejamos de lado la ficción anti K más caricaturesca). Como dijimos aquí en 10D: Cambio de gobierno, de modelo y de "relato" oficialista.

Pero el nuevo gobierno deberá cumplir con las expectativas de sus votantes, no sólo las que expresamente prometió en la campaña sino en las que los propios votantes le atribuyeron. Entre ellas se encuentra, originada en la creencia extendida entre el voto anti-K de que el gobierno kirchnerista tenía un exceso de corrupción (justificada o no pero machacada por los grandes medios hegemónicos), la necesidad del nuevo relato oficialista de la puesta en marcha de una especie de mani pulite que lleve no sólo ante los tribunales a los ex-funcionarios kirchneristas sino a la cárcel misma. Esos votantes esperan del macrismo una especie de exorcismo del estado apelando a la "justicia independiente" para que condene a los funcionarios actualmente procesados, a los apenas acusados pero también incluso a los sospechados, por haber sido acusados por los medios. De más está decir que el parámetro utilizado para esas acusaciones generalizadas es la prédica de los medios hegemónicos, generalmente flojos de papeles, más cercana a borrador de informe periodístico que de fundamentada denuncia judicial.
Por esta razón, y contando ahora con un apoyo electoral mayoritario, con una justicia afín y con los medios hegemónicos de su lado, sería de esperar que se confirmen todas las denuncias contra funcionarios kirchneristas, además de las que habrán de surgir ahora, en una especie de cacería de corruptos que es esperable al menos en los primeros años. ¿Veremos entonces presos a Cristina Fernández, Máximo Kirhcner, Amado Boudou, Nildea Garré, Aníbal Fernández, etc.? ¿O será que las denuncias era falsas o sin sustento? Y, en ese caso, ¿recaerá la justicia en quienes acusaron falsamente, por razones políticas, y en los funcionarios judiciales que las tramitaron sin más? ¿Aparecerán las pruebas del largamente publicitado "clientelismo" del gobierno kirchnerista, denunciado hasta el hartazgo?
No obstante estas expectativas, el relato macrista construido hasta acá dejó en claro que ninguna de las ventajas, logros y derechos adquiridos en estos doce años se vería afectado por su arribo al gobierno. Y este sobreentendido denotaba que el gobierno macrista venía para agregar logros y derechos, los que sus votantes esperaban que comiencen a ser derramados en la sociedad a partir del 10 de diciembre, además de lo detallado anteriormente. Y ése es el mayor desafío de Macri: no restar, sino que debe sumar, agregar a lo conseguido en esta década ganada. Ningún relato oficialista posterior podrá justificar, explicar que esas expectativas no se cumplan. Ni siquiera culpando al gobierno anterior, al menos no después de los primeros dos años donde no se vean las mejoras prometidas o esperadas. No olvidemos que la usualmente utilizada por el kirchnerismo referencia a la crisis de 2001 como explicación de la velocidad de la aparición de los logros se basaba en la existencia de esos mismos logros, derechos adquiridos y mejoras económicas tangibles. Nadie acompaña con su propio sacrificio a un gobierno si no ve resultados.
¿Aceptará esta sociedad, que se recuperó en doce años de los perjuicios de décadas de decadencia, realizar ciertos sacrificios sin resultados palpables? El tiempo lo develará, pero nos permitimos dudar, de acuerdo a los antecedentes históricos y la continuidad de la primacía de los medios de comunicación hegemónicos y su prédica e influencia en el nuevo gobierno.
Es decir que, como hemos dicho, de ahora en más asistiremos a la construcción de este nuevo relato oficialista, el que esbozará el macrismo, que será bien diferente del actual pero contará con la legitimidad que le da el triunfo en los comicios que lo colocó en el Poder Ejecutivo.
Estos párrafos y opiniones no descalifican ese nuevo relato, al contrario: le asigna la misma legitimidad, validez y derecho que al actual. Tan sólo favorecemos una disputa semiológica o semántica alrededor de la construcción del mismo, porque la sociedad es un terreno donde los diferentes relatos disputan su primacía, provengan del gobierno, del poder establecido o de las diferentes oposiciones políticas y sociales que debatan con el relato oficialista. En cambio, está en quienes desvalorizaron, desligitimaron y atacaron al actual relato oficialista, caracterizándolo como sinónimo de mentira, falsificación o impostura, mantener esas mismas impugnaciones y refutaciones frente al arribo del "nuevo" relato oficialista, el que nace a partir del 10 de diciembre.

Forzando un poco las similitudes históricas, podríamos decir que Cristina desde el llano

ocuparía un lugar político similar al del Perón en el exilio frente a los gobiernos que lo sucedieron. A su caída, le siguieron años de denuncias, calumnias y prédica contra su figura y su gobierno, llegándose a prohibir hasta la mención de su nombre. Sin embargo, tres años después Frondizi tuvo que pactar con él, cuando el peronismo ni siquiera podía presentarse a elecciones, para poder ganar las elecciones a presidente. Y dijimos forzar la similitudes porque las circunstancias históricas son bien distintas, Cristina no está exiliada, su voz no está prohibida ni prohibido su partido, pero como Perón en su momento, el próximo espacio opositor no cuenta con un referente comparable a ella, y además su espacio detenta la primera minoría en diputados, mayoría y quorum propios en senadores y gobierna la mayor parte de las provincias.
Más detalles en Ganó Macri. Perdió Scioli. Triunfó el "modelo".

Esos objetivos trazados implícitamente por el relato anti K se parecen peligrosamente al recorrido histórico que siguió la autoproclamada "Revolución Libertadora" a partir de 1955. El gobierno que llegaba para hacer desaparecer u olvidar al peronismo y al mismo Perón fracasó en toda la línea, y tuvo que entregarle el poder al mismo peronismo 18 años después, luego de 18 años de gobiernos de facto o cuasi de facto (o semidemocráticos). Ese es el riesgo mayor del macrismo: mimetizar sus objetivos con los de aquel gobierno, con el obstáculo adicional de que ni Cristina Fernández está en el exilio e impedida de hablar públicamente ni el kirchnerismo-peronismo está proscripto de la vida política sino que está en condiciones de manejar ambas cámaras del Congreso y gobierno la mayoría de la provincias. Esta situación explica la catarata de decretos presidenciales del "Gran Decretador" Macri que arreciará este verano 2015-2016.


Más notas periodísticas sobre este tema:

Apunten a la cabeza.
El presidente consiguió que el juez Casanello lo sobreseyera por las escuchas telefónicas ilegales. Ahora, prepara una ofensiva para colocar a su antecesora CFK en la incómoda posición de la que él ha salido. Así como designó dos jueces de la Corte Suprema en comisión y modificó por decreto la ley audiovisual, también recortó por su sola firma las funciones de la Procuradora General Gils Carbó, cuya renuncia solicita por los diarios.

Es el tiempo de la venganza. El juez Sebastián Casanello ya había sobreseído a Maurizio Macrì en una etapa previa, decisión que fue revocada por los camaristas de apelación Jorge Ballestero y Eduardo Freiler. La semana pasada, Ballestero y Freiler recibieron un ultimatum de Macrì, quien empleó al más insólito mandadero para solicitarles la renuncia: el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti. La intimación también abarcó a los jueces Norberto Oyarbide (el primero que procesó a Macrì por las escuchas) y Rodolfo Canicoba Corral. Oyarbide decidió apurar su jubilación, Canicoba se encargó de que trascendiera la operación conjunta ejecutivo-judicial, para asegurar la justicia independiente que Macrì exaltó en su primer mensaje y que Casanello ejemplificó sobreseyendo al flamante mandatario. Ahora es el turno de Cristina, a quien el gobierno desea ver presa por traición a la patria, nada menos.
La fecha de largada para la ofensiva contra el kirchnerismo sería el 1 de marzo, cuando Macrì inaugure las sesiones ordinarias del Congreso. A diferencia de lo sucedido el 1 de diciembre, cuando enhebró una apurada retahíla de generalidades y propuestas de felicidad y amor, dentro de dos meses se propone presentar con el mayor detalle los cargos que haya acumulado contra la administración que lo precedió. Su mensaje sería extenso y duro. La colocación de Cristina a la cabeza de los objetivos fue un aporte del Grupo Clarín. Ya en octubre de 2014 su ariete más voluminoso, Jorge Lanata, dijo que “Cristina tiene miedo de ir presa. Tiene miedo de la investigación de los buitres sobre la ruta del dinero”. A mediados de 2015, durante la campaña para las Primarias, la ex diputada radical Elisa Carrió sostuvo que de llegar ella a la presidencia, “Cristina irá presa”. Esto no ocurriría por “revanchismos” sino mediante leyes de “imprescriptibilidad sobre los delitos de corrupción” y “juicios sobre los bienes” de los funcionarios corruptos. “Pediré informe de todas las cuentas en el exterior”, dijo. El 27 de noviembre, mientras se discutían los detalles del acto de jura del nuevo presidente, el periodista Ceferino Reato escribió: “Vamos a ver si Cristina permanece libre mucho tiempo”. Agregó que “debería favorecer una buena transición” y que “tensar la situación no la favorece” porque “tiene muchas causas abiertas”, amenazó.
 En una columna para el diario La Nación, Luis Majul sostuvo que si Cristina fuera presa no sería porque Macrì decidió “empujarla a la cárcel” sino porque el juez Claudio Bonadio ya recolectó “todas las evidencias que prueban, como mínimo, la existencia de lavado de dinero en la causa Hotesur”.
 El modelo es el ’55, con la exhibición de vestidos y zapatos en la residencia presidencial, las comisiones investigadoras que ocuparon el lugar del clausurado Congreso, y la ilusión de borrar al tirano depuesto de la memoria popular, presentándolo como un ladrón de los dineros del pueblo. El resultado de ese intento es bien conocido.

Traición a la patria
Hay también otros temas y operadores. El día de Nochebuena, un columnista del Grupo Clarín sostuvo que cuando fue apartado de la causa el juez de Casación Juan Carlos Gemignani se proponía denunciar a Cristina por traición a la patria a raíz del memorando de entendimiento con Irán, cuya inconstitucionalidad quedó confirmada por la decisión del Poder Ejecutivo de no apelar la resolución de la Cámara Federal en ese sentido. El mismo día, un boletín electrónico dirigido por dos editores del Grupo Clarín dijo que un ciudadano colombiano, cuya identidad ocultan, escuchó el 16 de enero del año pasado, en una oficina de la Cancillería donde realizaba un trámite personal, que el entonces ministro Héctor Timerman planeaba asesinar al fiscal Alberto Nisman y que el ejecutor sería el nerd informático Diego Lagomarsino (!). Dos días después Nisman apareció con una bala en la cabeza y el colombiano fue a Puerto Madero a verificar los hechos (¡!). Como corresponde, la extravagante denuncia, que nadie con dos dedos de frente podría tomar en serio, cayó en el juzgado de Claudio Bonadio.
El fiscal federal Eduardo Taiano dio curso a otra denuncia desopilante por traición a la patria y encubrimiento contra Timerman, por el contenido de una conversación telefónica grabada en forma ilegal, donde dice en privado lo mismo que la justicia y el gobierno afirmaban en público desde 2005: que los autores del atentado eran los iraníes denunciados ante la Asamblea General de las Naciones Unidas entre 2005 y 2010 por los presidentes Néstor y Cristina Kirchner y cuya captura internacional solicitó en 2007 el juez Canicoba Corral. En 2013, cuando el presidente de la AMIA Guillermo Borger le recriminó que negociara con Irán, Timerman le respondió que no podía negociar con Suiza, porque la bomba la pusieron los iraníes. Taiano pidió que se agregara la denuncia de Nisman contra Timerman y Cristina, de modo que confiando en la conocida buena puntería de Bonadio sea posible acertar a la cabeza de la oposición.
El esquema que se intenta ahora es el mismo que usó el 17 de mayo de 1956 el juez de facto Luis Botet, en la causa “Perón, Juan Domingo y otros s/ traición y asociación ilícita”, instada por el gobierno militar que tres semanas después fusilaría a decenas de trabajadores y militares acusados de conspirar para reponer al gobierno derrocado. Para Botet, el delito se había realizado con la sanción de leyes que a su juicio confirieron a Perón la suma del poder público y facultades extraordinarias. Botet, que se identificaba como “Juez de la Revolución Libertadora”, libró orden de captura internacional contra Perón y ordenó el arresto de más de un centenar de ministros, secretarios, diputados y senadores. Esta es parte de la dificultad que encuentra ahora Macrì: si el memorando constituye el delito, ¿cómo imputar a Timerman y Cristina y no a los diputados y senadores que lo convirtieron en ley?
Estas peripecias del PRO no están exentas de contradicciones, sino todo lo contrario. Quien se opuso a los dictados del Círculo Rojo e insistió ante Macrì en la pureza étnica como condición para llegar al gobierno fue su consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba. Ahora, mientras el presidente hace saber a través del diario La Nación que quiere ex funcionarios presos lo antes posible, Durán Barba declara a la revista Noticias que sólo al 16 por ciento le gustaría ver a la ex presidente tras las rejas. Acaso porque el ecuatoriano hizo su aprendizaje político en la Argentina de los primeros años ’70, cuando quedó claro para qué habían servido casi dos décadas de hostigamiento y ninguneo a Perón. También tomó nota del imponente acto de despedida a Cristina, el 9 de diciembre y del peso que su palabra sigue teniendo en el FpV.
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El macrismo patea el tablero político
Más allá de su alianza con la UCR y la CC, el Gobierno basa su acción en la búsqueda de acuerdos y en la cooptación de apoyos puntuales, innovaciones políticas que podrían transformar el sistema de partidos.

Muchos pensaron que se venía un gobierno de diálogo, consenso y coalición. El escandalete de los jueces en comisión sugiere que se equivocaron. Más que diálogo habrá negociación, muchas veces subterránea: toma y daca, no deliberación pública. Más que consenso habrá acuerdos: agachadas y concesiones necesarias, no unanimidades. Y más que coalición habrá cooptación: pesca unilateral de apoyos, no reparto de responsabilidades. Ni Néstor imaginó tanto.
Acá entra Macri, que llegó tarde a la política y no fue domesticado por sus "límites objetivos". A diferencia del radicalismo, que ve una pared y frena, Pro encara. Algunas veces rebota, pero otras la derrumba y sigue. Además, un ingeniero entiende de amalgamas y galvanizados, no de coaliciones. "No va a haber cogobierno", aguó fiestas después de Gualeguaychú. Y no lo hay.
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¡A deskirchnerizar, a deskirchnerizar...!

Libro negro de la segunda tiranía.
Libro negro de la segunda tiranía es el título con el que es conocido un folleto publicado en 1958 en Argentina por la dictadura autodenominada Revolución Libertadora. El folleto tuvo la función propagandista de desprestigiar al peronismo y los dos períodos presidencias de Juan Domingo Perón que se extendieron entre 1946 y 1955, hasta que la mencionada dictadura lo derrocó mediante un golpe de Estado. La Junta Militar ilegalizó al peronismo, reprimió sus actividades y tuvo como una de sus misiones "desperonizar" al país por medio del Decreto Ley 4161.1 2

El folleto estaba precedido por el texto del Decreto Ley 14.988/1956 de la Junta Militar que había ordenado realizar el informe.
Entre sus capítulos tenía los siguientes:

I INTRODUCCIÓN. Razón de este libro – La tradición nacional – La libertad, la igualdad y la democracia: principios esenciales del pueblo argentino. – Infiltración de las ideas antidemocráticas. – Preparación de la dictadura.

II. EL DICTADOR. Sus antecedentes personales. – Su concepto de la conducción política. – Su visión del pasado histórico. – Su doctrina. – “La Señora”. – La auto-glorificación. – El mando sin término. – Su enriquecimiento. – Su caída.

IV. LOS LEGISLADORES DE LA DICTADURA. Los viejos parlamentarios. – Cómo actuaron los legisladores de la dictadura. – Cómo se los vigiló. – Su acrecentamiento patrimonial. – Los legisladores provinciales.

V. MEDIOS DE PROPAGANDA Y DOMINACIÓN. Una página de la “Política” de Aristóteles. – La propaganda. – La prensa. – La libertad de prensa en la tradición argentina. – Martirologio de la prensa libre. – La prensa bajo la dictadura. – Incautación de la mayoría de los diarios y revistas del país. La radiodifusión. – Monopolio de la publicidad. – Sus propósitos. – Otros medios de publicidad. – El miedo. – Un ejemplo de intimidación pública.

VIII. POLÍTICA SOCIAL. La legislación social argentina anterior a 1943. – El dominio de los sindicatos como medio de conquistar el poder. – La legislación social posterior a 1943.

IX. POLÍTICA ECONÓMICA. Nuestra situación económica al terminar la segunda guerra mundial. – Resultados de la política económica de la dictadura.

XI CORRUPCIÓN Y DESORDEN. La corrupción oficial. – La compra de los ferrocarriles extranjeros. – El negociado de automóviles Mercedes Benz. – Otros negociados de automóviles. - Negociado de televisores. – La comercialización de la producción agrícola. – El Instituto Argentino de Producción del Intercambio (IAPI). – El caso Richter. – Construcción del gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires. – Aeropuerto de Ezeiza. – Frigorífico Nacional de la Ciudad de Buenos Aires.

APÉNDICE
Fallo del Tribunal Superior que juzgó al general Perón.
Sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre los Bienes mal habidos del dictador.
Perón, Juan Domingo y otros s/traición y asociación ilícita.
Fallo de primera instancia (complementa el dictado por la cámara confirmando 93 prisiones y revocando 2)
Nota completa


Cualquier parecido de estos párrafos de 1958 con la realidad macrista actual y futura es mera... copia histórica.

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