03 junio, 2016

Me van a enfermaaarrr!!!

Viene a cuento leer la nota sobre la salud y los medios que publicó Página/12 antes o después de pasar por la que transcribo del Gran Diario Argentino.
La noticia es el apoyo del Papa a un Juez de la nación que investiga presuntos hechos de corrupción pero se la presenta (tal como se ve abajo) con una serie a de llamadas o avisos de otras notas de interés que al estar destacadas e intercaladas acaban por llamar más la atención que la principal. Me tomé el atrevimiento de pintar de rojo las llamadas para que se destaquen más aún.
Es un buen ejemplo de todo lo que nos enferma: manipulación, distorsión, distracción, desinformación... ¿Cómo salir indemne luego de atravesar este martirio!?

IXX-jun2016






Tras ser recibido por el Papa, Casanello dijo que “el apoyo de Francisco es extraordinario”

Cumbre sobre trata de personas y crimen organizado
El pontífice lo recibió en una audiencia privada ayer. El magistrado manifestó hoy que el aporte del Papa es un mensaje para “el fortalecimiento de las instituciones de la Argentina.

El Papa Francisco recibió ayer en una audiencia privada al juez federal Sebastián Casanello. El encuentro se realizó en la Casa de Santa Marta, donde Jorge Bergoglio se aloja en el Vaticano, aunque no se brindó ninguna información sobre el encuentro. El magistrado dijo hoy que prefería “no confirmar ni desmentir” la reunión y opinó que “como líder mundial y espiritual el apoyo del Papa es extraordinario, muy significativo”.
El magistrado aseguró además que el mensaje del pontífice “es un apoyo para el trabajo cotidiano e todos los magistrados”. Se trata de un aporte para “el fortalecimiento de las instituciones de la Argentina y el resto del mundo”.
Jorge Bergoglio disertará esta tarde, a las 13.30 hora argentina, en lacumbre mundial sobre trata de personas y crimen organizado que tiene lugar desde esta mañana en la Casina de Pio IV, en los jardines vaticanos, organizada por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, cuyo canciller es el arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo.
Cumbre en el Vaticano  sobre trata de personas y crimen organizado en la que participan jueces argentinos. Sebastián Casanello forma parte del grupo. (Víctor Sokolowicz)
Casanello dijo en la primera sesión de la cumbre, hablando con los periodistas, que “como líder mundial y espiritual el apoyo del Papa es extraordinario, muy significativo”.
Casanello es el juez más conversado en nuestro país, como titular de la investigación de la llamada “ruta del dinero K”, que ha llevado a la cárcel a empresario Lázaro Baez. La ex presidenta Cristina Fernandez de Kirchner podría ser imputada.
En absoluto Casanello es más citado en los medios y la opinión pública en estos días que el propio Lionel Messi y el gesto del Papa de recibirlo en la Casa de Santa Marta producirá reacciones inevitables. Para muchos sonará también como un aliento al magistrado, que ademas de la ruta del dinero K tiene a su cargo el caso de los dineros depositados en el exterior por el presidente Macri, que destapó el escándalo de los llamados “papeles de Panamá”.
En primera fila. El juez Casanello participa del encuentro. Ayer fue recibido en privado por el Papa. Twitter/@sacroprofano
Mañana por la mañana y la tarde hablarán la mayoría de los magistrados argentinos, que integran la delegación más numerosa. Entre ellos el propio juez Casanello y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti.
Se supone que el Papa Francisco alentó al magistrado en el encuentro de ayer a llevar adelante las investigaciones. El hecho de haber sido recibido en audiencia privada por el Papa significa un espaldarazo notable para Casanello, que está bajo la lupa.
En la prensa argentina de hoy se publicó la noticia de que un dirigente de La Campora “arrepentido” dijo poseer la grabación de conversaciones en las que el zar de la obra pública K, Lázaro Baez, “desde su encierro en el penal de Ezeia y en diálogo con sus allegados, se quejaría contra Casanello y haría mención a supuestos pagos de dinero realizados al juez para que direccione la investigaciones lejos de él”.
El joven juez federal ya desmintió haber ido a la residencia de Olivos a encontrarse con la presidenta Fernández de Kirchner cuando gobernaba y de haber cobrado “gratificaciones”. Estas tormentas hacen precioso, inestimable, el paraguas de cobertura del encuentro personal con el Papa en la Casa de Santa Marta.
El 28 de abril, el magistrado Casanello habló en el Congreso Antimafia celebrado en Rosario organizado por La Alameda, el movimiento que lidera Gustavo Vera, y otras cuarenta organizaciones. Ese encuentro estuvo dedicado a la lucha contra la trata de personas, el trabajo esclavo, el narcotráfico y la corrupción.
Aunque la cumbre que se realiza hoy y mañana en la Casina de Pio IV en el Vaticaano tiene un carácter mundial, se siente un fuerte olor argentino. Hace unos meses, Gustavo Vera llevó a la Argentina la invitaciones personales del Papa, más bendiciones, medallitas y estampitas de Bergoglio a los jueces argentinos.
Además del presidente Lorenzetti y de Casanello, participan jueces federales y fiscales de alto voltaje político por las causas cruciales que llevan en nuestro país. La jueza Servini de Cubría y sus colegas Miguel Abásolo, Carlos Vera Barros, Susana Medina de Rizzo y Ercolini. También los fiscales Lijo, Luciani, Kishimoto, Adler y Marcelo Colombo. No ha viajado a Roma “por razones personales, el fiscal Federido Delgado, pese a que fue invitado.
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La salud mental y los medios de comunicación

Los medios, advierte la autora, están patologizando la cultura. Sus prácticas fomentan la creencia de la existencia de un enemigo, lo que provoca sentimientos persecutorios, inhibiciones y la ruptura de lazos sociales, que a su vez funcionan como desencadenantes de enfermedad psíquica al despertar lo traumático.
  Por Nora Merlin *
Resulta acuciante considerar lo que se plantea como una amenaza para la sociedad: los medios de comunicación están patologizando la cultura, generando diversas formas de malestar, como sentimientos negativos, inhibiciones y la ruptura de lazos sociales, al alimentar la intolerancia, la segregación y el aislamiento. Dado que el amarillismo vende, aumenta puntos de rating, en forma desmedida e insistente se emiten mensajes agresivos, hostiles, que incrementan miedo, angustia, terror y odio. Los noticieros y los programas de “información” producen relatos falsos y teorías conspirativas, no comprobadas, de sospecha y complot. Esta práctica va dando sustento a la creencia en la existencia de un enemigo, lo que provoca sentimientos persecutorios e instala los afectos antes señalados, que van a funcionar como desencadenantes de enfermedad psíquica al despertar lo traumático, según la ecuación de las series complementarias establecida por Freud en 1915.
Gran parte del espacio público ocupado por los medios de comunicación se transformó en la sede del odio y la agresión entre las personas. El prójimo es atacado, concebido como a un enemigo o un objeto hostil al que se lo puede humillar, degradar, maltratar, etc. Se produce un efecto de identificación entre los espectadores que conduce a una cultura transformada en un campo minado por la violencia y el odio en sus variadas expresiones. Para Hanna Arendt, “el mal” asume variadas formas en la cultura, una de ellas es hablar desde la perspectiva del odio y la agresividad. Ambos afectos son destituyentes de los vínculos sociales, lo que redunda en que atenten contra la salud de un pueblo. El derecho a la libre expresión en ocasiones se confunde con la libertad de agresión verbal o de odio en la escena pública. La agresión, tal como lo estableció Freud, es la manifestación de la pulsión de muerte dirigida al exterior. Cuando dicha pulsión está poco acompañada por su par opuesto, Eros, opera de forma disolvente en el registro cultural, pues conspira y atenta contra lo común. Se presenta como una irrupción violenta, desregulada, sin medida, y tiende a la ruptura, a la disolución de los lazos entre los seres hablantes, y, en definitiva, a la desintegración del sistema social en general.
Los medios de comunicación desempeñan un rol crucial, configuran la realidad y operan sobre las subjetividades manipulando significaciones. Producen e imponen sentidos y saberes que funcionan como verdades y que, por efecto identificatorio, se transforman en comunes formando la opinión pública. Los medios de comunicación de masas, llamados el cuarto poder, fueron instalándose falazmente como garantes de “La Verdad”. La creencia en una supuesta realidad objetiva y exterior que un sujeto puede representar es una concepción moderna que coincide con el surgimiento de la ciencia. En la posmodernidad sabemos que la realidad es una producción subjetiva, que no es exterior, objetiva y ajena al agente que la produce. El concepto de realidad psíquica inventado por Freud, fantasmática, ficcional y subjetiva, fue crucial para dar ese salto epistemológico. Sin embargo y en contra de ello, en la actualidad se mantiene el prejuicio y la creencia de que los medios registran de manera objetiva una supuesta realidad exterior, que se representa en forma transparente y puede ser fielmente registrada, filmada. Las facultades cognitivas, la argumentación racional, resultan insuficientes para justificar el dispositivo de instalación de estas creencias que funcionan al modo de certezas. ¿Cuál es el mecanismo psíquico y social que da cuenta de la captura que producen los medios de comunicación de masas? ¿En qué radica la fascinación de un poder que determina identificaciones, elecciones y hechiza? ¿Por qué las personas cumplen órdenes y se subordinan a distintos mandatos, independientemente de sus contenidos?
Según los planteos de Freud, las relaciones sociales se rigen y normativizan con la instauración de un operador simbólico denominado Ideal del yo. El individuo de la cultura de masas ubica a los medios de comunicación en el lugar este Ideal, lo que produce una hipnosis adormecedora en la que el sujeto se transforma en un espectador pasivo, cautivo, y que, tomado como objeto, se somete de manera inconsciente a los mensajes e imágenes que se le ofrecen. Esta concepción cuestiona la supuesta libertad de elección de las personas pues al operar esta captura, los mensajes que emiten los medios terminan imponiéndose, condicionando opiniones, valores e identificaciones, lo que redunda en una manipulación sobre la subjetividad, que lleva a la enfermedad psíquica. Frente a este panorama, surgen interrogantes: ¿dónde quedan las categorías de verdad, decisión racional y autonomía del sujeto para filtrar y administrar la información y los afectos que éstas instalan? ¿Quién se hace responsable de los efectos patológicos que se constatan en la subjetividad y en los lazos sociales?
Responder a estas cuestiones resulta indispensable para una concepción democrática que debe incluir no sólo la lógica de las instituciones y de la división de poderes, sino también un debate plural, que nunca se agote ni cancele, entre los distintos actores sociales involucrados. Resulta altamente saludable que se escuchen pluralidad de voces, evitando la monopolización de la palabra y la instalación de un discurso único, asegurando que los mensajes sean transmitidos libremente pero garantizando el derecho que tienen los ciudadanos a que la información sea veraz, vertida de manera responsable y racional.
Ante la constatación de la patología que producen los medios de comunicación y con el objetivo de proteger la salud de la población, resulta necesario atender los efectos negativos que ellos producen. No se trata aquí de una práctica de censura ni de un planteo de tipo moral, sino de asumir una decisión responsable fundamental a favor de preservar la salud psíquica de la comunidad.
El Estado, sus representantes e instituciones, deben encarnar una función simbólica, de contención y pacificación a nivel individual y social, capaz de garantizar el bien común, la disminución de la violencia y de la hostilidad en los lazos sociales.
* Psicoanalista (UBA). Magister en Ciencias Políticas (Idaes).


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