11 julio, 2015

Per-Judicial (Por Mabaires blog)

El Poder Judicial en Argentina , desde sus inicios, fue armado de modo tal que favoreciera los intereses de los poderosos.
La idea de que fuera una escribanía de los grupos concentrados estaba en la mente de Bartolomé Mitre, el unitario endeudador de nuestro país, y fundador de la "tribuna de doctrina" que es el diario La Nación.
Basta con ver quiénes fueron los primeros jueces designados, y leer un poco su "historia". Aunque en el caso de algunos de ellos, debiera especificarse que no tienen historia, sino más bien prontuario.
http://mabaires.blogspot.com.ar/2015/07/per-judicial.html

Don Bartolo, reescribió la historia argentina, silenciando próceres, agregándole cualidades a los que le gustaba, desapareciendo a mujeres y niños de sus páginas; del mismo modo que se había encargado de exterminar a los federales y a los negros que aún quedaban esclavizados con la Guerra de la Triple Alianza, que a todas luces, fue , en realidad, la Guerra de la Triple Infamia.

Así también nominó a los primeros jueces.

"Al producirse laINSTALACIÓN DE la Corte Suprema el 15 de enero de 1863, el Presidente Mitre puntualizó que "como presidente de la Nación busqué a los hombres que en la Corte Suprema fueran un control imparcial e insospechado de las demasías de los otros poderes del estado y que viniendo de la oposición dieran a sus conciudadanos la mayor seguridad de la amplia protección de sus derechos y la garantía de una total y absoluta independencia en ella depositada para todo tiempo y trance""

Tomemos como ejemplo a Salvador María del Carril. Había sido el Domingo Cavallo del gobierno de Bernardino Rivadavia, y había puesto los bienes del Estado como aval para la Deuda Externa. Sí, el empréstito de la de la Baring Brothers.

También había hecho la ley que implementaba el curso obligatorio del papel moneda y su convertibilidad en metales preciosos; con lo que los exportadores se quedaban con los lingotes de oro y plata que constituían las reservas del Estado. Esto le valió el mote de “doctor Lingotes”.

Para  Bartolomé Mitre, este señor, era probo...

Podés ver las distintas conformaciones de la Corte Suprema y buscar tus propios malandras en






Como sabemos,  el creador del Poder  Judicial, no era un hombre decente, sino un genocida que se aseguró de que los jueces avalaran las tropelías que él y sus amigos pudieran cometer en el futuro.



Con los años, y sobre todo con el ejercicio de la vida democrática, el Poder Judicial fue mutando hasta que las necesidades del servicio de justicia, hicieron que sólo un grupo de funcionarios oficiaran como escribanos de los injustos, mientras el resto atiende sus juzgados con decoro y decencia.



Los ciudadanos hemos podido observar en la última dictadura, cómo en algunos  tribunales se avalaban las prácticas del genocidio.  También es cierto que quienes se opusieron a esos manejos fueron dejados cesantes, o perseguidos y asesinados.
Lo que dejó a la Democracia, la brutal deuda pendiente de la reforma judicial.



Es escandaloso, en mi opinión, el reciclaje de Julio Strassera, quien habiendo sido parte de la maquinaria genocida, encubriéndola, se haya lavado las culpas en el juicio a las Juntas de 1985.
Pareciera ser que decir "nunca más" es más importante que haber silenciado la masacre de San Patricio donde fueron asesinados los curas y seminaristas palotinos; ocultado las torturas y vejámenes a Lidia Papaleo para robarle la empresa Papel Prensa; o la oprobiosa intervención del entonces fiscal Strassera en la Masacre del pabellón séptimo de Villa Devoto donde fueron asesinados 65 detenidos.



(Pueden leer más, con links que ilustran los temas en   http://mabaires.blogspot.com.ar/2014/12/derechos-y-humanos.html ) 



En situación similar, hay varios "héroes" judiciales que suelen poblar las páginas de los diarios.
En este mismo blog podés ver toda la saga de Línea de Sangre, donde verás la decencia de Alberto Nisman,  el posteo  "Una de Cowboys", o las relaciones del Poder Judicial en la causa Ciccone en toda la saga del Boudougate.



Apesta. 



Además de las aberraciones que se presentan en un poder que se autoerigió por encima de la República y la Constitución Nacional al acatar sólo aquellas leyes que le gustan, desestimar o paralizar el cumplimiento de otras a pedido de empresario inescrupulosos, o incluso, hacerse acordadas a medida como la que le permite a Fayt violar la ley ¡con la sorprendente excusa de declarar inconstitucional ese artículo de la Constitución!






Un caso aparte merece la justicia Federal de Bahía Blanca, que tiene tal independencia y autonomía que hace presentaciones judiciales para que no se acepte la designación de un juez ¡¡¡ hecha por el Consejo de la Magistratura!!!
El juez al que reemplaza es  Ulpiano Martínez, quien perdiera la subrogancia del juzgado por su negativa a investigar delitos sexuales cometidos por los torturadores en la dictadura y otras irregularidades.
Un juez Clarín. Uno de los que dictó prontamente una cautelar para que incumplan la ley de medios.
  
En ese juzgado pergeñó cómo no investigar a Vicente Massot y su participación en la dictadura. Tambien se tramita allí la causa Suris (Elaskar, Fariña, trata de personas, contrabando, drogas, evasión fiscal y demás)


y podés leer quién es Martínez y por qué no tenía ganas de investigar a Suris en






 Como a los jueces de Bahía Blanca, pero sobre todo a los empresarios poderosos, no les gusta el juez Ramos Padilla y desde su nombramiento le han ido haciendo todo tipo de trapisondas y fallan, como el Coyote contra el Correcaminos; optaron ahora por hacerle Guerra de guerrillas.  Como Mario Fernández Moreno, dejó de ir al juzgado, y los otros empleados dicen desconocer las causas que allí se tramitan.



Así estamos y el tema es tan complejo, está tan entreverado con políticos y medios,  y  por el entramado de poderes fácticos que sostienen a sus escribanos judiciales, que cada vez que se intenta modificar alguna cosa, arde Troya.



Todos estos sainetes judiciales, no hacen más que develar qué tan corrupto está el sistema judicial argentino.
Algunos jueces, endiosados por su toga, yFINANCIADOS en muchos casos por los poderes reales, aún aquellos que no fueran específicamente corruptos, han perdido de vista cuál es la función que deberían ejercer: aplicar las leyes vigentes.



En esta semana, hubo un caso que llamó mi atención por su crueldad. No se trata de jueces corruptos, sino de jueces que no están cumpliendo con su función.



Se trata del caso de Marcelo Diez, un hombre que pasó los últimos 20 años de su vida en estado vegetativo, luego de sufrir un grave accidente vial.



En 1994 manejaba su moto por una ruta neuquina cuando un auto lo embistió.
Sufrió severos politraumatismos, fue atendido y operado, pero la destrucción del lóbulo frontal, los lóbulos temporales y occipital, lo dejaron en gravísimo estado.
Se complicó con una infección intrahospitalaria, lo que lo puso para siempre en estado vegetativo. Sus hemisferios cerebrales no tenían conexión entre sí.



En 1995 los médicos determinaron que su estado era irreversible.
Las hermanas solicitaron entonces que no se le suministren más antibióticos con el fin de no prolongar su "vida" más allá de lo razonable.
La institución médica en la que se encontraba, las demandan por "abandono de persona".
Cuando los tribunales determinaron que no había tal abandono y la encarnizada batalla judicial que desató la institución médica, le dieron coraje a las hermanas para solicitar años después, que se suspenda la hidratación y la alimentación parental. 




En septiembre del año 2008 la Provincia de Neuquén sancionó  la ley que permite suspender los medios artificiales para prolongar una vida más allá de lo razonable.
La ley fue iniciativa del diputado José Russo, del Movimiento Popular Neuquino.



Marcelo ya llevaba 14 años en estado vegetativo.
Cuando las hermanas que habían querido hacer valer su derecho a tener una muerte digna, fueron repelidas con distintas argucias.



 "  En febrero de 2011, meses antes de que se sancionara la ley de muerte digna, la jueza neuquina Beatriz Giménez denegó el pedido de la familia, argumentando que el cuerpo de Diez no exhibía "el deterioro propio de alguien que va directamente a una muerte natural"."






Quien fuera Marcelo llevaba 17 años en estado vegetativo, siendo alimentado con una sonda en su intestino, pañales,  y suero permanente. Diecisiete años.



 "  ... , no mostraba respuestas gestuales o verbales, no vocalizaba ni gesticulaba ante estímulos verbales y tampoco respondía ante estímulos visuales. Carecía de conciencia del medio que lo rodeaba, de capacidad de elaborar una comunicación, comprensión o expresión a través de lenguaje alguno y no presentaba evidencia de actividad cognitiva residual. Diez necesitaba atención permanente para satisfacer sus necesidades básicas y era alimentado por una sonda conectada a su intestino delgado."



Pero para la jueza, no era suficiente deterioro.  



Meses después, en mayo de 2012, se sancionó  la ley nacional de Muerte digna.
Es la ley Nº 26.742.



Cuando las hermanas de Marcelo Diez intentaron ampararse en dicha ley, les dijeron que no se podía porque el caso ya estaba judicializado.



Pasaron por todas las instancias judiciales de su provincia.
Los tribunales inferiores les dijeron que ellas no tenían derecho a pedir semejante cosa porque el paciente no podía hablar y expresarlo por sí mismo.



El Tribunal Superior de Justicia de Neuquén , en 2012, les dio la razón en que sí tenían derecho a peticionar por ser legalmente responsables de esa persona, sin embargo  “no corresponde que este tribunal se expida respecto de la petición expresada ya que tal cuestión no requiere de autorización judicial y, consecuentemente, deberá tramitar dicha petición conforme a las prescripciones de la nueva ley de Derechos del Paciente" (se refiere a la 26.742 sancionada ese mismo año) 



  
Pero alguien apeló y en abril de 2014 ingresó el caso a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-243861-2014-04-11.html



 Ese alguien era el Defensor General de Neuquén: Ricardo Cancela y si particular visión acerca del estado de salud de Marcelo, le hacía creer que no entraba dentro de las condiciones de "muerte digna", porque no tenía un respirador ni escaras.  http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2013/5/11/marcelo-diez-no-es-un-caso-de-muerte-digna_186949



 Coincidentemente las mismas palabras que utilizó el obispo de Neuquén, monseñor Virgilio Bressanelli casi un año antes.  
  




  
Aunque parezca increíble, la Corte Suprema se tomó un año y  tres meses para decidir y sacar un fallo conforme a derecho.



Se ve que la preocupación del doctor Lorenzetti en organizar marchas a favor de fiscales corruptos muertos o de jueces subrogantes , o la fantochada de la autore-elección adelantada en 9 meses, del presidente de la Corte, los inhibió de resolver este caso en tiempo razonable.



El 7 de julio de 2015, fallaron a favor del pedido de suspender la alimentación enteral, hidratación y demás maniobras que sustentaran las funciones vitales de ese cuerpo que vegetaba.



Las hermanas Diez, pasaron 7 años de su vida litigando para hacer valer los derechos de su hermano




El fallo no llegó a cumplimentarse nunca.



Marcelo Diez falleció de una infección por neumonía cinco horas después del fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.



Llevaba 21 años en estado vegetativo. Veintiún años. 



Los poderes fácticos, sean militares, eclesiásticos, o económicos, condicionan al Poder Judicial.
Lo condicionan porque el origen del Poder Judicial y el de la mayoría de los jueces que lo componen,  fueron esos poderes.



No es lógico que en un ser humano,  pase por un sufrimiento innecesario, porque terceros, manifiestan una fe religiosa determinada.



Pongámoslo al revés. 



¿Aceptarías no recibir una transfusión que podría salvarte la vida porque tu médico es Testigo de Jehová y decide  judicializar el caso?



¿Tiene más derecho  la objeción de conciencia de un profesional médico, que tu propia vida, la Constitución Nacional y las leyes vigentes?



Está tan naturalizado, que la Iglesia intervenga en los casos médicos, que se deja de lado el bien que se debería preservar, que es el derecho de las personas.



Los jueces y funcionarios judiciales que han intervenido a lo largo de SIETE años, sometiendo a una familia a tener queSOPORTAR un calvario público luego de haber tenido que pasar por su propio Gólgota personal, no tienen perdón. Y lamentablemente, tampoco sanción.



Quienes hemos tenido la desdicha de atravesar por situaciones personales tan complejas y tan faltas de referencias, comprendemos el sufrimiento que debió pasar esa familia.
Una persona postrada, necesita atención permanente. Ser movido cada determinada cantidad de horas. Untado con cremas especiales para que su piel no se irrite ni se produzcan escaras, e higienizado frecuentemente para que no se produzcan infecciones.  Tal como indican los mismos funcionarios judiciales, esto se cumplía fielmente, ya que el cuerpo "no mostraba signos de deterioro".
Puede uno imaginar lo que son 21 años de ver el cuerpo de un ser querido ir consumiéndose de a poco, y preservarlo lo mejor posible durante las 24 horas.   




Lo que no se comprende de ninguna manera, es el sometimiento judicial durante siete años con los costos pecuniarios y  el desgaste emocional extraordinario; porque a un funcionario se le ocurre pensar que el derecho a seguir facturando de la clínica es superior al bienestar del paciente.
No fue uno solo. Fueron varios.



Los señores jueces, olvidan que son funcionarios.
No son dioses. No son parte del sistema financiero de este país. No son dueños de las empresas que protegen.
Son funcionarios cuyo deber es aplicar a ley vigente. Les gusten o no esas leyes.



Tal vez debería haber algún tipo de mecanismo que nos resguarde de esos funcionarios que incumpliendo con su deber, se convierten en parte delPROBLEMA o del delito.



Probablemente no cualquiera de nosotros puede ser un asesino, un torturador, un secuestrador, un evasor, o un ladrón.
Pero cualquiera de nosotros, puede ser mañana Marcelo Diez. O ser parte de su familia.



Por eso debemos exigir que los jueces sean imparciales, sean honestos y cumplan con su función más allá de sus creencias personales.
Y a los jueces que no les guste, pueden irse a poner sus estudios privados. Nadie les impide ejercer la abogacía para defender las cosas en las que creen fielmente.



Pero mientras cobren un sueldo del Estado, cumplan con la aplicación de las leyes vigentes.



 No pedimos nada más y no toleraremos nada menos.

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